martes, 3 de septiembre de 2013

LOS ORÍGENES BRITÁNICOS DE LA CONTRACULTURA




Por Lyndon LaRouche, “Narcotráfico S.A.”


La conspiración de Acuario

A principios de 1980 salió un libro de Marilyn Ferguson titulado The Aquarian Conspiracy (La conspiración de Acua­rio), una especie de manifiesto de la contracultura. La cons­piración de Acuario, que define la contracultura como la acogida consciente de lo irracional —desde el rocanrol y las drogas hasta la retroalimentación, la meditación, la “elevación de la con­ciencia”, el yoga, el montañismo, la terapia de grupo y el psicodrama—, declara que ha llegado el momento de que los 15 millones de estadounidenses que toman parte en la contracul­tura se unan para provocar un “cambio radical en los Estados Unidos”.
Escribe la Ferguson: “El esbozar este libro, aún sin título, sobre las alternativas sociales nacientes me hizo reflexionar en la forma peculiar de este movimiento: sus atípicos líderes, la paciente vehemencia de sus adherentes, sus éxitos poco probables. De repente se me ocurrió que en su compartir de es­trategias, sus enlaces y el reconocimiento mutuo por señas sutiles, los participantes no colaboran simplemente unos con otros. Están confabulados. Esto —este movimiento— ¡es una conspiración!”1
Ferguson utilizó una verdad a medias para decir una mentira. La contracultura es una conspiración, pero no de la forma semiconsciente que pretende Ferguson, y ella lo sabe muy bien. Ferguson escribió su manifiesto bajo la dirección de Willis Harman, director de política social del Instituto Stanford, para vulgarizar un estudio político de mayo de 1974 sobre cómo transformar a los Estados Unidos en el Mundo feliz de Aldous Huxley. La contracultura es una conspiración del más alto rango, ideada para manipular sociedades y socavar la adhesión de los Estados Unidos al progreso científico y técnico.
La conspiración data de los treintas, cuando el Servicio de Inteligencia Secreta de Gran Bretaña envió a Aldous Huxley a los Estados Unidos como oficial a cargo de una operación para preparar al país para la vasta difusión de las drogas que vendría después. En este libro desmontaremos esta operación paso a paso, desde sus modestos comienzos con Huxley en California hasta el daño del que son víctimas hoy día 15 millones de estadounidenses. Con La conspiración de Acuario queda al descubierto la Nueva Guerra del Opio.

El modelo

Los británicos tenían un modelo del cual copiar la contra-cultura que le impusieron a los Estados Unidos: las ceremonias paganas de las sectas de los decadentes imperios egipcio y romano. La siguiente descripción de las ceremonias paganas del sacerdocio egipcio de Isis del tercer milenio AC, igualmente pudiera ser la crónica periodística de una reunión de hippies por el año 1969 DC:
Los actos o gestos que acompañan el encantamiento constituyen el rito (de Isis). En estas danzas, el batir de los tambores y el ritmo de la música y los movimientos repetitivos se complementaban con sustancias alucinantes como el jachis o el mescal: éstos se consumían para ayudar a crear el trance y la alucinación que se tenían por visita del dios. Las drogas eran sagradas, y su conocimiento se limitaba a los iniciados...
Posiblemente porque daban la ilusión de deseos satisfechos, y daban salida a los más profundos sentimientos, estos ritos adquirían durante su ejecución un carácter frenético, conspicuo en ciertas fórmulas de encantamiento: “¡Retroceded! ¡Ra os perfora la cabeza, os corta la cara, os divide la cabeza, la aplasta entre sus manos; están rotos vuestros huesos, cortadas en pedazos vuestras extremidades!”2

Aldous Huxley.
La contracultura que se fomentó entre la juventud estadounidense en los sesentas no es simplemente análoga al antiguo culto de Isis. Se trata de una resurrección literal del culto, al grado de que la cruz de Isis se ha popularizado como el símbolo de uso más frecuente en la contracultura.

Los sumos sacerdotes

El sumo sacerdote de la Guerra del Opio de Gran Bretaña fue Aldous Huxley, miembro fundador de la Mesa Redonda de Rhodes y colaborador de toda la vida de Arnold Toynbee. El propio Toynbee fue miembro del consejo del Real Instituto de Asuntos Internacionales (RIIA) por casi cincuenta años, encabezó la División de investigaciones de la inteligencia británica a lo largo de la Segunda Guerra Mundial, y sirvió durante la guerra como oficial de información del primer ministro Winston Churchill.
La “teoría” de la historia de Toynbee, expuesta en sus veinte volúmenes de historia de la civilización occidental, planteaba que el rasgo característico de ésta ha sido siempre el auge y la decadencia de las grandes dinastías imperiales. En el momento mismo en que estas dinastías —el “Reich de mil años” de los faraones egipcios, el Imperio Romano y el Imperio Británico— logran imponer su dominio sobre la faz de la Tierra, tienden a declinar. Toynbee arguyó que semejante tendencia se venciera si la oligarquía imperante (como la de la Mesa Redonda británica) se dedicara a reclutar y forjar un sacerdocio siempre creciente, consagrado a los principios del dominio imperial.3


El culto de Isis, hoy absolutamente explícito. Madonna en el Super Bowl.

Aldous Huxley, educado en la universidad de Oxford de Toynbee, fue uno de los iniciados de los “Hijos del Sol”, secta dionisíaca compuesta por los hijos de la élite de la Mesa Redonda británica.4 Entre los otros iniciados estaban T. S. Eliot, W. H. Auden, sir Oswald Moseley y D. H. Lawrence, amante homosexual de Huxley. Fue Huxley, además, quien lanzaría la batalla legal en los cincuentas para que se permitiera en los Estados Unidos la novela pornográfica El amante de Lady Chatterley, de Lawrence, arguyendo que se trataba de una “obra de arte” incomprendida.5
Aldous Huxley, en compañía de su hermano Julián, fue tutoreado en Oxford por H. G. Wells, jefe de inteligencia británica en el extranjero durante la Primera Guerra Mundial y abuelo espiritual de la conspiración de Acuario. Con toda razón Ferguson considera que la contracultura es lo que Wells llamó La conspiración abierta: programa de acción para una revolución mundial.
“La conspiración abierta”, escribió Wells, “aparecerá primero, creo yo, como una organización consciente de gente inteligente y muy probablemente, en algunos casos, adinerada; como un movimiento con claros fines sociales y políticos, que despreciará abiertamente la mayor parte del aparato de control político existente, o se valdrá de él tan sólo como elemento incidental en ciertas etapas; un simple movimiento en cierta dirección de un cierto número de personas, quienes luego descubrirán con cierta sorpresa el objetivo común hacia el que se dirigen... De los modos más diversos influirán y orientarán el aparato del gobierno visible.”6
Lo que Ferguson omite, por supuesto, es que Wells denominó a su conspiración “un cerebro unimundista”, que funcionaría como “policía de la mente”.
Libros tales como La conspiración abierta se escribieron para la propia casta sacerdotal. Pero los escritos populares de Wells (La máquina del tiempo, La isla del doctor Moreau, etc.) y los de sus discípulos Aldous Huxley (Mundo feliz) y George Orwell 1984 y La granja de los animales), se escribieron como manifiestos de masas para organizar el orden unimundista de Gran Bretaña. Sólo en los Estados Unidos se enseña en la escuela primaria que estos “clásicos de la ciencia-ficción” son ataques contra el fascismo.
Con el padrinazgo de Wells, Huxley le fue presentado a Alester Crowley. Este era producto de los grupos ocultistas   que surgieron en Gran Bretaña a partir de la década de 1860 bajo la guía de Edward Bulwer-Lytton. Se recordará que Bulwer-Lytton era ministro colonial en el gabinete de lord Palmerston durante la Segunda Guerra del Opio. En 1886 Crowley, William Butler Yeats y otros cuantos discípulos de Bulwer-Lytton formaron el Templo de Isis-Urania de los Estudiantes Herméticos del Amanecer Dorado. Este culto a Isis se organizó en torno a un escrito de madama Helena Blavatsky (Isis sin velo, 1887) en el que la ocultista rusa insta a la aristocracia británica a organizarse como casta sacerdotal del culto de Isis.7
En 1937 mandaron a Huxley a los Estados Unidos, donde permaneció por todo el transcurso de la Segunda Guerra Mundial. Por medio de un conocido, Jacob Zeitlin, Huxley y el pederasta Christopher Isherwood obtuvieron empleo de guionistas en la Metro Goldwyn Mayer, la Warner Brothers y los Walt Disney Studios. Como hemos visto, Hollywood estaba ya en manos de elementos del hampa, abastecidos de capital bancario y dirigidos desde Londres. Joseph Kennedy era el testaferro del consorcio británico que creó los estudios RKO, y “Bugs” Siegel, cacique de la costa occidental del sindicato de Lansky, tenía mucho que ver con la Warner Brothers y la MGM.


Gregory Bateson y Margaret Mead.

Huxley fundó un nido de sectas adoradoras de Isis en el sur de California y en San Francisco, que no eran otra cosa que cientos de trastornados adoradores de Isis y otros dioses paganos. Isherwood, en la época de California, tradujo y difundió una cantidad de antiguos documentos del budismo Zen, en tanto alentaba la formación de sectas místicas Zen.8
En efecto, Huxley e Isherwood (a quienes se sumaron poco después Thomas Mann y su hija Elisabeth Mann Borghese), echaron los cimientos, a fines de los treintas y a lo largo de loa cuarentas, de la posterior cultura del LSD, reclutando un núcleo de “iniciados" a las sectas de Isis que habían constituido durante su estadía en la India los mentores de Huxley: Bulwer-Lytton, Blavatsky y Crowley.9

El LSD: “visitación de los dioses”

“Irónicamente”, escribe Ferguson, “la introducción de sicodélicos fuertes, como el LSD, puede atribuirse en gran parte a la investigación de la Agencia Central de Inteligencia de sustancias con posibles aplicaciones militares. El LSD se popularizó accidentalmente con experimentos que se realizaron en más de ochenta universidades, bajo diferentes nombres en clave de la CIA. Sirvieron como conejillos de Indias miles de estudiantes de posgrado. Pronto comenzaron a fabricar su propio «ácido».”10
La operación de la CIA llevó el nombre en clave de MK-Ultra, sus resultados no fueron accidentales y comenzó en 1952, el año en que Aldous Huxley regresó a los Estados Unidos.
El ácido lisérgico dietilamida, o LSD, lo creó en 1943 Albert Hoffman, químico de la Sandoz A. G., una casa farmacéutica suiza propiedad de S. G. Warburg. Aunque no se dispone de documentación precisa de quién patrocinó la investigación del LSD, se puede suponer sin temor a equivocarse que estuvieron involucradas la inteligencia británica y su subsidiaria estadounidense, la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS). Allen Dulles, director de la CIA cuando esa entidad inició MK-Ultra, era jefe de despacho de la OSS en Berna, Suiza, cuando la Sandoz hacía sus investigaciones. Uno de sus asistentes en la OSS era James Warburg, de la misma familia, quien ayudó a crear en 1963 el Instituto de Estudios Políticos y trabajó tanto con Huxley como con Robert Hutchins.11


Aldous Huxley volvió de Gran Bretaña a los Estados Unidos acompañado por el doctor Humphrey Osmond, médico privado de los Huxley. Osmond había formado parte de un grupo de discusión que organizó Huxley en el Hospital Nacional de Queen’s Square, Londres. Junto con J. R. Smythies, otro participante en el seminario, Osmond escribió Schizophrenia: A New Approach (Esquizofrenia: nuevo enfoque), en el cual aseveró que la mescalina—derivado del peyote que se utilizó en antiguos ritos paganos, indios y egipcios— produce un estado sicótico idéntico en todos los aspectos a la esquizofrenia. Sobre esa base, Osmond y Smythies abogaron por la experimentación con drogas alucinógenas a fin de encontrar “cura” a los trastornos mentales.
Allen Dulles puso a Osmond a jugar un papel destacado en MK-Ultra. Al mismo tiempo, Osmond, Huxley y Robert Hutchins, de la Universidad de Chicago, celebraron una serie de sesiones secretas de planificación entre 1952 y 1953, para armar un segundo programa de experimentación con mescalina y LSD, éste privado y con fondos de la Fundación Ford. Se recordará que en esa época Hutchins era director de programas de la  Fundación Ford.12 Su proposición de experimentar con LSD le provocó tal ira a Henry Ford II que al año siguiente lo despidieron de la Fundación.
Fue también en 1953 cuando Osmond le suministró a Huxley una provisión de mescalina para su propio consumo. Al año siguiente Huxley escribió The Doors of Perception (Las puertas de la percepción), el primer manifiesto del culto a las drogas sicodélicas, el cual sostenía que los alucinógenos “expanden la conciencia”.
Aunque la Fundación Ford rechazó la idea de Hutchins y Huxley de que esa entidad privada patrocinara el LSD, el proyecto no fue abandonado. La Corporación Rand, de Santa Mónica, California, inició en 1962 un experimento de cuatro años con LSD, peyote y marihuana. La Corporación Rand se fundó en 1949, al mismo tiempo que se reorganizaba la Fundación Ford. Rand surgió como secuela del Estudio de Bombardeo Estratégico, un estudio de “análisis de costos” de los efectos sicológicos de los bombardeos al azar en centros de población alemanes.
Según un informe de 1962 de la Rand, W. H. McGiothlin realizó un estudio preliminar denominado “Efectos a largo plazo del LSD en ciertas actitudes de individuos normales. Propuesta experimental”. Al año siguiente, McGiothlin efectuó, con treinta “conejillos de Indias” humanos, un experimento de un año de duración denominado “Efectos a corto plazo del LSD en la ansiedad, la actitud y el desempeño”. El estudio, cosa increíble, concluía que el LSD mejora las actitudes emocionales y resuelve los problemas de ansiedad.13
Huxley amplió sus trabajos con LSD y mescalina en California reclutando a varios individuos que se habían acercado a los círculos ocultistas que él había ayudado a fundar en su estadía anterior. Los dos más destacados eran Alan Watts y el hoy difunto doctor Gregory Bateson (ex marido de la dama Margaret Mead).
Watts se autonombró “gurú” de una secta budista Zen que se extendió por toda la nación a raíz de sus libros, difundidos con bombo y platillo. Bateson, antropólogo de la OSS, llegó a director de la clínica experimental de drogas alucinógenas del hospital de veteranos de guerra de Palo Alto. Bajo los auspicios de Bateson, se programó a los primeros “cuadros” de la del LSD: los hippies.14
Mientras tanto, Watts fundaba la Pacifica Foundation, la cual patrocinó dos estaciones de radio: la WKBW en San Francisco y la WBAI-FM en Nueva York. Las emisoras de la pacífica fueron de las primeras en promover el “sonido de Liverpool”: el estridente rocanrol de los Rolling Stones, los Beatles y los Animals, importado de Gran Bretaña. Las mismas radiodifusoras lanzarían luego el “rock ácido” y el “punk rock”, reconocidamente sicótico.
A finales de 1960, Huxley fue nombrado profesor conferencista del Instituto Tecnológico de Massachussetts, en Boston. Estando en esa ciudad, Huxley organizó en Harvard un círculo paralelo a su equipo de la costa oeste. En él grupo de Harvard estaban Huxley, Osmond y Watts (traídos de California), más Timothy Leary y Richard Alpert.
El tema aparente del seminario de Harvard era “La religión y su significado en la edad moderna”. Se trataba en realidad de planear la contracultura del “rock ácido”. En la época de Harvard, Huxley estableció contacto con el presidente de la Sandoz, que por esa época trabajaba en un contrato con la CIA para producir grandes cantidades de LSD y psilocibina (otro alucinógeno sintético) para la operación MK-Ultra, el experimento oficial de guerra química de la CIA. Según documentos que la CIA ha hecho público recientemente, Allen Dulles compró más de 100 millones de dosis de LSD, casi todo el cual fue a inundar las calles de los Estados Unidos a finales de los sesentas. En esa misma época, también Leary comenzó a comprar por su cuenta grandes cantidades de LSD de la Sandoz.15
 De las discusiones del seminario de Harvard, Leary armó el libro The Psychedelic Experience (La experiencia sicodélica), basado en el antiguo Libro de los muertos tibetano. Con este libro se popularizó el término que había acuñado Osmond: “expansión sicodélica de la mente”.

El nacimiento del movimiento hippie

De vuelta en California, Gregory Bateson siguió con los trabajos de Huxley en el hospital de veteranos de Palo Alto. Por medio de experimentos con LSD en pacientes ya hospitalizados por problemas sicológicos, Bateson formó un núcleo de “iniciados” en el culto “sicodélico” de Isis.
El principal de sus reclutas en Palo Alto fue Ken Kesey. Bateson le administró la primera dosis de LSD a Kesey en 1959. Para 1962, Kesey había terminado su novela One Flew Over the Cuckoo’s Nest, la cual popularizó la noción de que la sociedad es una prisión y que los únicos realmente “libres” son los locos.18 Posteriormente, Kesey organizó un círculo de iniciados en el LSD denominado los “Alegres Truhanes”, que recorrían el país repartiendo LSD (muchas veces sin advertírselo a los recipientes), montando redes de distribución local y sentando la base de una gran campaña de propaganda a la “contracultura”, aún minúscula.
Para 1967, la secta de Kesey había repartido tales cantidades de LSD que había surgido una considerable cantidad de drogadictos, buena parte de ella en el distrito Haight-Asbury de San Francisco. Ahí Bateson, el colaborador de Huxley, montó una “Clínica Libre” cuyo personal se componía de:
• el doctor David Smith, ahora “consejero médico” de la Organización Nacional pro Reforma de las Leyes sobre Marihuana (NORML);
• el doctor Ernest Demberg, oficial militar en servicio activo, posiblemente asignado por MK-Ultra;
• Roger Smith, organizador de pandillas callejeras entrenado por Saúl Alinsky. En la época de la “Clínica Libre”, Roger Smith era el oficial a cargo de la libertad bajo palabra (y posiblemente el amo) del multiasesino ocultista Charles Manson;
• el doctor Peter Bourne, tiempo después asistente especial del presidente Carter en asuntos de drogadicción. Bourne hizo su residencia siquiátrica en la clínica. Antes había realizado un estudio sobre la personalidad de los soldados heroinómanos en Vietnam.
La Clínica Libre seguía el modelo de un experimento del Instituto Tavistock, división de guerra sicológica del Servicio Secreto de Inteligencia británico. Tavistock, originalmente una clínica fundada en Londres en los veintes, se convirtió durante la Segunda Guerra Mundial, bajo la dirección del doctor John Rawling Rees, en la división de siquiatría del ejército británico.17
En los sesentas, la Clínica Tavistock fomentó la idea de que no existe criterio alguno para definir la cordura y que las drogas sicodélicas que “expanden la mente” son instrumentos valiosos para el sicoanálisis. En 1967, Tavistock patrocinó una conferencia sobre la “Dialéctica de la liberación”, presidida por el doctor R. D. Laing, siquiatra de Tavistock y popular autor de escritos en pro del uso de drogas.18 La conferencia atrajo una variedad de personas que pronto jugarían un papel destacado en el fomento del terrorismo; dos destacados delegados estadounidenses fueron Stokely Carmichael y Angela Davis.
Así, pues, para 1963 Huxley había reclutado su núcleo de “iniciados”. Como lo sabe bien el común de la gente, todos ellos —Leary, Osmond, Watts, Kesey, Alpert— fueron los primeros promotores, rodeados de gran publicidad, de la contracultura del LSD. Para 1967, con la secta de los “niños flor” en Haight- Asbury y el surgimiento del movimiento contra la guerra, los Estados Unidos quedaron listos para la inundación de LSD, jachis y marihuana que sufrieron las universidades estadounidenses a finales de los sesentas.

‘El batir de tambores’

En 1963 llegaron los Beatles a los Estados Unidos y, con su decisiva presentación en el programa de televisión de Ed Sullivan, despegó el “sonido británico” en los Estados Unidos, Por sus logros, Su Majestad la Reina Isabel le otorgó a los cuatro rocanroleros la Cruz de la Orden del Imperio Británico. Por supuesto, los Beatles, los Animals, los Rolling Stones y los maniáticos homicidas del “punk rock”, que vinieron después, brotaron tan “espontáneamente” como la cultura “ácida” de la que forman parte. 
    

Los Beatles con Ed Sullivan.

La teoría social del rock la elaboró el musicólogo y agente británico Theodor Adorno, quien fue a los Estados Unidos en 1939 para dirigir el proyecto de investigación radiofónica de la Universidad de Princeton.19 Escribe Adorno:
En un ambiente imaginario, pero cargado de emociones, el oyente que recuerda un éxito musical se convertirá en el sujeto ideal de la canción, en la persona por quien habla idealmente esa canción. Al mismo tiempo, en tanto uno de muchos que se identifican con ese sujeto ficticio, con ese yo musical, sentirá la mitigación de su aislamiento a medida que se integra a la comunidad de los fanáticos. Al silbar la canción, se somete a un ritual de socialización, aunque más allá de ese momentáneo palpitar subjetivo e inarticulado, su aislamiento continúa inalterado.
Es ineludible la comparación con la adicción. El comportamiento del adicto tiene generalmente un componente social: es una reacción posible a la atomización que, como lo han observado los sociólogos, acompaña a la compresión del entramado social. La adicción a la música por parte de un número de oyentes podría ser un fenómeno similar.20
El “desfile de éxitos” se conforma precisamente a los principios utilizados por los sacerdotes egipcios de Isis, y tiene el mismo propósito: reclutar jóvenes a la contracultura dionisíaca.
En un informe preparado para el Instituto de Investigación Social de la Universidad de Michigan, Paul Hirsch describe los resultados del proyecto de investigación radial de Adorno.21 Según Hirsch, la invención del “desfile de éxitos” en la pos-guerra “transformó la radio en agencia de la programación subcultural”. Las cadenas de radio se convirtieron en máquinas que repiten las 24 horas del día los cuarenta "éxitos de actualidad”. Hirsch documenta que toda la cultura popular —las películas, la música, los libros y la moda— sufre la misma preselección. La cultura de masas de la época funciona igual que el tráfico de opio: la oferta determina la demanda.

La guerra de Vietnam y la trampa del pacifismo

Pero sin la guerra de Vietnam y el movimiento “contra la guerra” del Servicio Secreto de Inteligencia británico, el culto de Isis se hubiera limitado a un fenómeno marginal, no mayor que la secta beatnik de los cincuentas, vástago de las primeras incursiones de Huxley en California. La guerra de Vietnam creó el ambiente de desesperanza moral que hizo de la élite bien educada de la juventud estadounidense —la primera generación del siglo veinte que se había criado sin guerra o depresión— pasto de las drogas.
Ya hemos indicado que el gobierno de Kennedy, instalado en la Casa Blanca con las elecciones de 1960, tenía el respaldo de la Mesa Redonda británica. Con Kennedy se inició a escala limitada la intervención estadounidense en Vietnam, vetada en el gobierno de Eisenhower. Con el presidente Lyndon Johnson comenzó en serio la presencia militar de los Estados Unidos en Vietnam. El principal consejero de Johnson en la guerra de Vietnam ni siquiera era estadounidense, Era un oficial británico, sir Robert Thompson, cuya carrera toda había transcurrido librando guerras de contrainsurgencia en el sureste asiático.
Aprovechándose del anticomunismo ciego del presidente, Thompson lo convenció de que había que detener a toda costa la insurgencia comunista, y que para ello hacía falta una sólida presencia militar de los Estados Unidos en Vietnam del Sur. Johnson era un incompetente en política exterior y militar, y su segundo consejero principal en la guerra de Vietnam, Walter Rostow, jefe del Consejo de Seguridad Nacional, había recibido la Cruz de la Orden del Imperio Británico. A Johnson los británicos lo arrastraron a Vietnam por las narices.




Para decirlo escuetamente, los británicos tenían dos motivos para incitar a los Estados Unidos a intervenir en Vietnam. El primero era fomentar en el sureste asiático una “guerra limitada” entre los Estados Unidos y la Unión Soviética (representada por su “sustituto” norvietnamita), tanto para reavivar la guerra fría como para socavar efectivamente la influencia de ambas superpotencias en la región. El segundo motivo, igualmente importante, era desmoralizar a tal grado a la población de los Estados Unidos que se desintegraran el sentido de orgullo nacional y la confianza en el progreso futuro de la república.
De la misma manera en que Aldous Huxley inició la subversión contracultural de los Estados Unidos treinta años antes de que el público percibiera sus consecuencias, lord Bertrand Russell comenzó a echar los cimientos del movimiento pacifista de los sesentas desde los treintas. Lord Russell y Aldous Huxley fundaron conjuntamente la Peace Pledge Union (Unión por la Promesa de la Paz) en 1937, justo antes de que los dos fueran a los Estados Unidos por todo el transcurso de la Segunda Guerra Mundial.22
Se debe hacer mención de que el fervor de Russell en contra de la guerra era un fraude descarado. En la Segunda Guerra Mundial, Russell se opuso a la intervención de los Estados Unidos y Gran Bretaña en la guerra contra los nazis, porque él estaba asociado al “Cliveden Set”, que era pro nazi. En 1947, cuando los Estados Unidos tenían la bomba atómica y Rusia aún no, Russell abogaba a grandes voces porque los Estados Unidos desataran la guerra nuclear preventiva…en contra de la Unión Soviética. El giro de 180 grados que dio con su movimiento pacifista de los cincuentas, “Ban the Bomb” (prohíban la bomba), fue en lo fundamental un movimiento contra el progreso técnico, enfilado contra la propuesta que le había hecho el presidente Eisenhower a los soviéticos, Atomos por la Paz, y todas las posibilidades que representaba ésta de lograr la paz mediante el desarrollo; la propuesta que Eisenhower le presentó a las Naciones Unidas en 1954 se basaba en esforzarse por aprovechar la energía de fusión termonuclear y construir ciudades por todo el sector en vías de desarrollo.
A partir de mediados de los cincuentas, la tarea principal de Russell fue construir un movimiento pacifista y antinorteamericano. A medida que arreciaba, azuzada por Gran Bretaña, la intervención de los Estados Unidos en Vietnam, Russell reorganizó la vieja Peace Pledge Union (que en la época de posguerra en Alemania Federal se había utilizado para promover un ala anticapitalista, estilo “Nueva Izquierda”, en el Partido Socialdemócrata, y reclutar de paso a varios futuros miembros de la pandilla terrorista Baader-Meinhof) y formó la Fundación pro Paz Bertrand Russell.
En los Estados Unidos, los bancos de “Nuestra Gente” de Nueva York aportaron cientos de miles de dólares para fundar el Instituto de Estudios Políticos (IPS), sucursal estadounidense de hecho de la Fundación pro Paz Bertrand Russell. Entre los miembros fundadores de IPS se contó James Warburg, en representación directa de los intereses de su familia.
El IPS atrajo a sus agentes más activos de una variedad de instituciones dominadas por los británicos. El fundador y director del IPS, Marcus Raskin, era miembro del Consejo de Seguridad Nacional del gobierno de Kennedy, y también colaboraba con los Laboratorios Nacionales de Instrucción, subsidiaria estadounidense del Instituto Tavistock fundada por el doctor Kurt Lewin.
El IPS, a su vez, financió y dirigió a los Estudiantes por una Sociedad Democrática (SDS) —el movimiento pacifista estudiantil— desde el principio y aun después de su escisión en una serie de pandillas terroristas y maoístas a fines de los sesentas.23 Si uno se toma el trabajo de averiguar el linaje de todos los líderes del movimiento pacifista de los Estados Unidos, lo que resulta es que casi a todos los maneja o el IPS o directamente la Fundación Russell.
Con esto no se quiere decir que la mayoría de los que protestaron en contra de la guerra fuesen agentes británicos pagados y certificados. Al contrario, la gran mayoría de los que protestaban en contra de la guerra entraron a los SDS debido a su indignación por lo que sucedía en Vietnam, y luego quedaron atrapados. Una vez prisioneros del ambiente definido por Russell y los peritos en guerra sicológica del Instituto Tavistock, su escala de valores y su capacidad creadora se desvanecieron con el humo del jachis.

Imágenes cambiantes

Ahora, quince años después, con casi toda una generación de jóvenes estadounidenses hundida en las drogas que inundaron las universidades, le es posible escribir a Marylin Ferguson, la de la “conspiración de Acuario”: “Hay legiones de conspiradores [acuarianos]. Los hay en corporaciones, universidades y hospitales, entre los maestros de las escuelas públicas, en las fábricas y los consultorios médicos, en las dependencias federales y estatales, en los concejos municipales y en la Casa Blanca, en las legislaturas estatales, en las organizaciones de voluntarios, y en casi todos los medios políticos del país.”24
Al igual que la inundación de opio de la China del siglo 19, la contracultura británica ha logrado quebrantar el andamiaje mismo de la nación estadounidense, y el daño alcanza aun los más altos niveles de gobierno. Cada paso de la operación lo programaron Huxley y sus colegas organizados por el Instituto Tavistock.
En 1962, Huxley ayudó a fundar el Instituto Esalen en Big Sur, California, que se convirtió en la meca a la que cientos de estadounidenses iban a pasar los fines de semana en grupos de adiestramiento —similares a los grupos de terapia conductista— dedicados a la meditación trascendental Zen, hindú y budista, y a experiencias “extracorporales" mediante drogas alucinógenas, tanto de veras como en simulacro.25
Tal como lo decía el boletín del Instituto Esalen, éste
comenzó a finales de 1962, como un foro para reunir una amplia variedad de técnicas de realce del potencial humano... incluyendo sesiones experimentales con grupos de encuentro, el despertar de los sentidos, entrenamiento de conciencia gestáltica y disciplinas relacionadas. Nuestro paso más reciente ha sido extendernos a la comunidad en general, mediante programas que se realizan en cooperación con las más variadas instituciones: iglesias, escuelas, hospitales y gobierno.26
Los supuestos fundadores de Esalen fueron dos estudiantes de meditación trascendental, Michael Murphy y Richard Price, ambos graduados de la Universidad de Stanford. Price también participó en los experimentos de Bateson con pacientes del hospital de veteranos de Palo Alto. Hoy en día el catálogo de Esalen ofrece: “Grupos de adiestramiento; sicodrama maratónico; entrenamiento para riñas de amantes y parejas; sectas religiosas; experiencias con LSD y las grandes religiones del mundo; ¿estás cuerdo?, taller de fin de semana con Alan Watts; creación de nuevas formas de culto; sicosis alucinógena; acceso sin drogas a la experiencia sicodélica".
Decenas de miles de norteamericanos han pasado por Esalen; millones han pasado por los programas que ha engendrado Esalen por todos los Estados Unidos.
El siguiente salto de la conspiración acuariana británica contra los Estados Unidos fue el informe de mayo de 1974 que sirvió de base a la obra de Ferguson. El informe se titula “Imágenes cambiantes del hombre” (contrato número URH (489)- 2150, informe de investigación programática número 4/4.74, preparado por el Centro de Estudios de Política Social del Instituto de Investigaciones de Stanford; director, Willis Harman).
El informe —319 páginas impresas en mimeógrafo— lo preparó un equipo de 14 investigadores y lo revisó un grupo de 23 directores, entre ellos la antropóloga Margaret Mead, el sicólogo B. F. Skinner, Ervin Laszlo, de las Naciones Unidas, y sir Geoffrey Vickers, de la inteligencia británica.
El propósito del estudio, en palabras de sus autores, es cambiar la imagen del hombre: en vez de la imagen del progreso industrial crear una imagen de “espiritualismo”. Asevera el estudio que en nuestra sociedad actual “la imagen del hombre industrial y técnico” es obsoleta y se debe “descartar”:
Muchas de nuestras imágenes actuales parecen, sin embargo, haberse tornado peligrosamente obsoletas... La ciencia, la tecnología y la economía han posibilitado avances realmente importantes hacia la consecución de tan básicas metas humanas como la protección y la seguridad físicas, la comodidad material y una mejor salud. Pero muchos de estos logros han traído consigo los problemas de ser demasiado exitoso; problemas que pueden parecer insolubles en el terreno de los valores sociales que los hicieron surgir... Nuestro sistema técnico altamente desarrollado crea riesgos y descomposturas de mayor alcance. Efectivamente, la gama y las consecuencias entrelazadas de los problemas sociales que surgen ahora le plantean a nuestra civilización una seria amenaza... Si resultan correctas nuestras proyecciones del futuro, podemos esperar que los problemas que conlleva esta tendencia se vuelvan más serios, más universales y ocurran más rápidamente.
Por consiguiente, concluye el estudio de Stanford, debemos cambiar rápidamente la imagen industrial-tecnológica del hombre: “El análisis de la naturaleza de los problemas sociales contemporáneos conduce a la conclusión de que... las imágenes del hombre que predominaron en los últimos dos siglos serán inadecuadas para la era postindustrial.”
Desde que se escribió el informe de Harman, el presidente de los Estados Unidos, Jimmy Carter, ha dicho haber visto platillos voladores; su consejero de seguridad nacional, Zbigniew Brzezinski, dio discursos para proclamar el advenimiento de la Nueva Era; el Estado Mayor Conjunto empezó a leer todas las mañanas informes dizque de inteligencia sobre los biorritmos y los horóscopos de los miembros del Politburó soviético. La Cámara de Representantes ha creado una nueva comisión del Congreso, a donde vienen personajes como Ferguson a darles conferencias hasta a cien congresistas a la vez sobre cómo transformar el futuro.27
Lo que comenzó como la creación de la contracultura por parte de los británicos para abrirle mercado a sus drogas ha llegado ya muy lejos.

La conexión LSD

¿Quién suministró las drogas que inundaron el movimiento pacifista y las universidades estadounidenses a fines de los sesentas? La infraestructura del hampa —que había montado la conexión pequinesa para el tráfico del opio en 1928— prestó en los sesentas y setentas los mismos servicios que había prestado durante la Prohibición. Esa fue la red con la que se puso en contacto Huxley en Hollywood en los treintas.
La conexión LSD comienza con un tal William Mellon Hitchcock, alias “Billy” Hitchcock era graduado de la Universidad de Viena y vástago de la millonaria familia Mellon, de Pittsburgh (Andrew Mellon, de la misma familia, había sido secretario de Hacienda durante la Prohibición). En 1963, cuándo expulsaron a Leary de Harvard, Hitchcock alquiló una mansión de cincuenta habitaciones en Millbriok, Nueva York, donde estuvo hospedado todo el clan de iniciados de Huxley, hasta que se trasladaron de nuevo a California.28
Hitchcock, además, era corredor del sindicato criminal de Lansky y de la Fiduciary Trust Company de Bahamas, que era propiedad y subsidiaria de Investors Overseas Service (IOS). Tenía empleo formal con Inversiones Delafield y Delafield, donde trabajaba comprando y vendiendo grandes cantidades de acciones de la Mary Carter Paint Company, que pronto habría de transformarse en Resorts International.
En 1967, el doctor Richard Alpert puso a Hitchcock en contacto con Augustus Owsley Stanley III. Como agente de Owsley, Hitchcock contrató al bufete de abogados de Rabinowitz, Boudin y Standard 29 para realizar un estudio de factibilidad en varios países caribeños para determinar el mejor sitio para producir y distribuir LSD y jachis.
Hitchcock se unió por entonces a Leary y a su círculo en California. Leary había fundado una secta de consumidores de LSD llamada la Hermandad del Amor Eterno, así como varias compañías de fachada, entre ellas Mystics Art World, Inc., de Laguna Beach, California. Estas entidades, asentadas en California, manejaban un lucrativo tráfico de marihuana mexicana y LSD traído de Suiza y Gran Bretaña. Hitchcock estableció así en forma directa la conexión británica. Hitchcock contrató la firma química Charles Bruce para importar grandes cantidades de componentes químicos del LSD. Con el financiamiento tanto de Hitchcock como de George Grant Hoag, heredero de la fortuna de la firma mercante J. C. Penney, en 1968 la Hermandad del Amor Eterno montó la producción y venta de LSD en Costa Rica.30      
Hacia fines de 1968, Hitchcock amplió la producción de LSD y jachis en el Caribe con fondos aportados por la Fiduciary Trust Co. (de la IOS). Hitchcock, junto con J. Vontobel y Cía, de Zurich, fundó en Lichtenstein una firma llamada 4-Star Anstalt. Esta compañía, con “fondos de inversión” de la Fiduciary Trust (es decir, ingresos del narcotráfico), compró grandes extensiones de tierra en las Bahamas y grandes cantidades de tartrato de ergotamina, la sustancia básica que se utiliza en la producción de LSD.31
La participación personal de Hitchcock en la conexión LSD terminó repentinamente pocos años después. Hitchcock había colaborado de cerca con Johann F. Parravicini, del Banco Parravicini de Berna, Suiza. A partir de 1968 habían financiado juntos una expansión aún mayor de las empresas de jachis y LSD en California y las Bahamas. A principios de los setentas, como resultado de una investigación de la Comisión de Valores y Cambios, se procesó y declaró culpables tanto a Hitchcock como a Parravicini de un fraude con acciones por valor de 40 millones de dólares. Parravicini había informado de una venta de 40 millones de dólares a Hitchcock, quien no había presentado ni un centavo en efectivo o en prenda. Este fue uno de los raros casos en que los investigadores gubernamentales lograron interceptar algunos millones de dólares del narcotráfico mientras avanzaban por las cañerías de la banca extraterritorial.
Es importante registrar aquí otra vía que existe para el lavado de dinero sucio del narcotráfico, una vía que aún están por investigar las agencias investigadoras federales. Es el empleo de organizaciones exentas de impuestos para financiar el terrorismo y el ambientismo. Demos por ejemplo un caso de importancia actual.
En 1957 Robert M. Hutchins, de la Universidad de Chicago, fundó en Santa Bárbara, California, el Centro de Estudio de las Instituciones Democráticas (CSDI). El Caballero Comandante Hutchins atrajo a este grupo a Aldous Huxley, Elisabeth Mann Borghese y ciertos recipientes de la beca Rhodes que habían entrado a la Universidad de Chicago en los treintas y cuarentas.
Entre 1957 y 1961, el CSDI sufragaba sus gastos de un fondo de varios millones de dólares que consiguió crear Hutchins antes de su inoportuna expulsión de la Fundación Ford. De 1961 en adelante, los fondos del centro provinieron principalmente del hampa. Los dos vitoques fueron el Fondo de Fondos, una fachada libre de impuestos de la IOS de Bernie Cornfeld, y la Fundación Parvin, una fachada parecida de la Parvin-Dohrman Company, de Nevada. La IOS y Parvin-Dohrman tenían interés mayoritario en los garitos Desert Inn, Aladdin y Dunes, todos ubicados en Las Vegas y vinculados a la organización de Meyer Lansky. La IOS, como ya se documentó, sirvió para distribuir LSD, jachis y marihuana a lo largo de los sesentas.32 Tan sólo en 1967, la IOS canalizó entre 3 y 4 millones de dólares al centro. Donde haya drogas, ahí está Narcotráfico, SA.

Notas:
1.Marilyn Ferguson, The Aquarian Conspirancy (Los Angeles: J P. Tarcher, 1980).
2.Paul Ghalioungui, The House of Life: Magic and Medical Science in Ancient Egypt (Nueva York: Schram Enterprises, 1974).
3.Arnold Toynbee, A Study of History (Nueva York: Oxford University Press,1935).
4.Martin Green, Children of the Sun: A Narrative of decadence in England after 1918 (Nueva York: Basic Books, 1976).
5.Ronald William Clark, The Huxleys (Nueva York. McGraw-Hill, 1968).
6.H.G.Wells, Anticipations of the reaction of Mechanical and scientific progress Upon Human Life and Thought (Nueva York: harper and Row, 1902).
7.Helena P. Blavatsky, Isis Unveiled, a master Key to the Mysteries of Ancient and Modern Science and Theology (Los Angeles: Theosophy Co., 1931).
8.Francis King, Sexuality, Magic and Perversion (Nueva York: Citadel, 1974).
9.Sybille Bedford, Aldous Huxley: A Biography (Nueva York: Alfred A. Knopf y Harper and Row, 1974).
10.Marilyn Ferguson, op. cit., pág. 126.
11.Institute for Policy Studies, “The First Ten Years, 1963-1973", Washington, DC, 1974.
12.Humphrey Osmond, Understanding Understanding (Nueva York: Harper and Row, 1974).
13.Catálogo de documentos de la Corporación Rand.
14.Gregory Bateson, Steps to the Ecology of the Mind (Nueva York: Chandler, 1972).
15.Ralph Metzner, The Ecstatic Adventure (Nueva York: Macmillan. 1968).
16.Ronald William Clark, op. cit.
17.Michael Minnicino, “Low Intensity Operations: The Reesian Theory of War”, The Campaigner (abril de 1974).
18.. D. Laing et al., The Dialectics of Liberation (Londres: Tavistock Press, 1967).
19.Theodor Adorno fue uno de los profesores más sobresalientes de la Escuela de Investigación Social de Francfort, fundada por la Sociedad Fabiana británica. Adorno, colaborador del formalista dodecafónico y agente británico Arnold Schonberg, llegó a los Estados Unidos en 1939 para encabezar el Proyecto de Investigación Radiofónica de Princeton. El objetivo del proyecto, como lo expresó Adorno en su Introduction to the Sociology of Music (Introducción a la sociología de la música) era programar una cultura “musical" de masas que pudiese degradar paulatinamente a sus consumidores.
20.Theodor Adorno, Introduction to the Sociology of Music (Nueva York: Seabury Press, 1976).
21.Paul Hirsch, “The Structure of the Popular Music Industry; The Filtering Process by which records are Preselected for Public Consumption”, Institute for Social Research» Survey Research Center Monograph, 1969.
22.Ronald Clark, The Life of Bertrand Russell (Nueva York. Alfred A. Knopf, 1976), pág. 457.
23.lllinois Crime Commission Report, 1969. El Instituto de Estudios Políticos (IPS) fue fundado en 1963 por Marcus Raskin, ex empleado del Consejo de Seguridad Nacional cuando lo dirigía McGeorge Bundy, y por Richard Barnet, ex consejero del Departamento de Estado en materia de desarme y reducción de armamentos. En la junta fiduciaria de IPS figuraban Thurmond Arnold, James Warburg, Philip Stern y Hans Morgenthau. Contaba el IPS con fondos de la Fundación Ford (que luego encabezaría McGeorge Bundy). El IPS ha funcionado como centro ideológico de la “Nueva Izquierda” y como centro de manda de organizaciones de control comunitario, centros comunitarios de salud y organizaciones directamente terroristas. En su informe “The First Ten Years", el IPS enumera entre sus conferencistas y amigos a integrantes del grupo terrorista de los Weathermen, conocidos allegados del Ejército Rojo japonés, las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) de Puerto Rico, y el Ejéricto de Liberación Negro.
 24. Marilyn Ferguson, op.cit. pág. 24.
25. Criton Zoakos et al., Stamp Out the Aquarian Conspiracy, monografía de Citizens for LaRouche, Nueva York, 1980, págs. 60-63
26. Ibid.
27.Ibid págs. 10-12.
28.Mary Jo Warth, "The Story of the Acid Profiteers”, Village Voice, 22 de agosto de 1974.
29.Ibid
30.Ibid.
31.Ibid.
32.Hutchinson, Vesco.