viernes, 15 de noviembre de 2019

EL ROCK ES SUBVERSIÓN






Hay veces en que los rockeros profesionales, entre porro y porro, entre jeringa y vaso, entre video porno y otras obscenidades que los ocupan, se detienen a hacer declaraciones donde se ponen sinceros y deschavan sus propósitos, el motivo de su vida “musical”, de su dedicación al rock (además de que se gana mucho dinero fácilmente).

Esta confesión que encontramos en un recorte viejo de una revista llamada “Viva”, que edita el diario más vendido (en todos los sentidos) de Argentina, Clarín, es por demás clara y demuestra que el sujeto que la hizo sabe lo que hace. Pertenece a Adrián Dárgelos, líder de la banda llamada “Babasónicos”, así en honor al degenerado gurú de la India Sai Baba:

“Mi tema es cómo introducir el cambio. Desde el primer disco tratamos de introducir la idea de la subversión para el cambio. En todo caso yo soy un subversivo de la cultura. Puedo parecer banal, pero tengo una idea poco inocente. Creo que las canciones son gérmenes o virus que fluyen sin restricción en la cultura masiva de los medios. Las canciones transportan ideas, disfrazadas con palabras, y esas ideas se van internalizando”
(…)
Yo creo que estoy en la transmisión de la revolución. Hay un montón de carga política en mi obra y en mi discurso (…) Mirá, en un momento yo me llegué a plantear que la revolución es el cambio para esta estructura perimida de pensamiento judeocristiano racionalista capitalista, pero de hecho eso está en decadencia. ¿Y si resulta que este sistema cultural inventó la revolución como placebo, como una idea que ayuda a no cambiar nada?
(…)


Pero a lo que voy es que tal vez la forma de cambio sea mucho más trágica de lo que entendemos por revolución, mucho más agresiva e inmanejable. Quiero decir que si uno entiende que la cultura es como un organismo vivo, se la puede manipular. Si vos le metés ideas que parecen aceptables y son caóticas…(…) las ideas que uno contrabandea pueden provocar una disfunción en los sistemas entrópicos al cambiar estructuras de pensamiento. Por eso, las canciones tienen que contener determinados márgenes de incorrección moral que no sean burdos, que estén en el subtexto de la canción, así en unos años la gente empieza a pensar así. Eso es lo que hizo el rock en mí. Yo escuché canciones y unos años después ya pensaba como el rock me había enseñado a pensar.
(…)
…no vendemos discos con el discurso político; vendemos discos con música y dentro de esa música contrabandeamos ideas subversivas. Sería muy naive pensar que vamos a cambiar el mundo, pero algo hacemos…”

Y pensar que esta deplorable (en todos los sentidos) banda de rockeros llegó a tocar en el teatro Colón, uno de los teatros líricos más importantes del mundo. Sí, otra gran “obra” de la democracia…



Quizás para evitar parecerse a Liza Minnelli, ahora el cantante 
se dejó la barba. ¿Será un nuevo gurú?

jueves, 19 de septiembre de 2019

LA MÚSICA MODERNA ES SATÁNICA





“Satanás, que también existe (aunque ha logrado convencer a los hombres de lo contrario y de ser un invento de los curas) y que vivirá eternamente, como el propio Dios y sus criaturas predilectas –hombres y ángeles- recoge sus mejores y abundantes cosechas en medio de los ruidos ensordecedores de la cultura musical moderna. La música moderna es satánica. No solamente por sus letras asquerosas, repelentes, nauseabundas, incitadoras a la degradación y a la prostitución de todas sus facultades y sentidos sino porque, ante todo y sobre todo, es ruido y más ruido, ¡infernal, insoportable!
Basta acercarse a esos conciertos de música rock (y similares) para palpar y oler físicamente el infierno y a Satanás. Probablemente no existe instrumento más eficaz para la aniquilación de los valores innatos propios de la juventud que la música llamada moderna.
En el silencio –y en el rumor de las brisas suaves- nos dice la Biblia que podremos hallar a Dios. Es donde se encuentra a gusto. Por eso ha huido de los hogares modernos en los que el silencio brilla por su ausencia. ¡Qué difícil resultará, por lo tanto, encontrar en los hogares de hoy el clima ideal para toparse con Dios! El hombre de nuestros días no sabe vivir si no está inmerso en ruidos: televisores que no se apagan nunca, radios a todo gas, reproductores de CD’s, MP3, “play stations”, multimedia, estruendos que se suceden sin solución de continuidad. Lo fundamental e imprescindible es que el ruido no cese con lo que se le facilita a Satanás encontrarse a su gusto en ese ambiente.
Diríase que esta sociedad de nuestros pecados está convencida de que nuestros niños, sin ruidos a su alrededor, podrían sufrir un trauma y el silencio podría provocarles una lesión cerebral…”

Gil de la Pisa Antolín, “Esto vir! (¡Sé hombre!), Ediciones Ojeda, Barcelona, 2011.


BOB DYLAN, BONO Y EL NUEVO ORDEN MUNDIAL


LOS BEATLES Y LA GUERRA CULTURAL


sábado, 31 de agosto de 2019

LA ANTI-MÚSICA




Por
Christopher Fleming




Vivimos en una época paradógica. Por un lado, muchos siguen apreciando la belleza; pero por otro lado, el mundo moderno parece incapaz de producir belleza. A pesar de los estragos causados por la música Pop, las salas de conciertos se siguen llenando cada vez que se interpreta el Requiem de Mozart; todos los días hay cola para entrar a las grandes pinacotecas del mundo, donde se exhiben las obras maestras de las bellas artes, como El Prado de Madrid, The National Gallery de Londres, el Louvre de París, etc.; siempre hay miles de turistas deambulando por Venecia, rindiendo homenaje a la ciudad más bella del mundo. Sin embargo, la música, las obras de arte, y los edificios de cualquier tipo que se crean hoy en día son casi todas inconmensurablemente feas. Además, ni siquiera gustan al público. No hay más que acudir a un concierto de música clásica de “vanguardia” o darse un paseo por un museo de “arte moderno”; por mucha publicidad y apoyo institucional que se den, no van más que cuatro gatos.

¿Cómo es posible que haya tal abismo entre lo que se crea y los gustos reales de la gente? Como músico y profesor de conservatorio, puedo hablar con conocimiento sobre lo que ocurre en el mundo de la música. Dentro de la música clásica, o como se denomina a veces, la “música culta”, existen dos tipos de compositores: primero, están los compositores que componen para su disfrute y para el disfrute de su público. Lo podrán hacer con más o menos acierto, con mejor o peor gusto, pero lo cierto es que intentan crear música que guste. Dicho de otra manera, sus composiciones aspiran a ser bellas en algún sentido. Luego están los compositores que les importa un rábano si su música gusta a alguien; normalmente ni siquiera les gusta a ellos mismos. Lo que les motiva no es buscar belleza en sus composiciones, sino estar a la última, seguir las tendencias más vanguardistas. Tienen una idea en su cabeza y la siguen, sin importarles el resultado sonoro de su música.

domingo, 24 de marzo de 2019

¿CURAS ROCKEROS?




Por

Para empezar habría que empezar diciendo que el término cura en general se usa hoy de manera despectiva y aunque ha habido honrosas excepciones como el Santo Cura de Ars, en general es mejor llamarles sacerdotes, que es mucho más respetuosa.

Por otro lado en la raíz etimológica de la palabra sacerdote ya está muy definida su misión. El término sacerdos, significa sagrado. Por lo tanto el sacerdote es el hombre dedicado específicamente a lo sagrado.

Un sacerdote, es otro Cristo y debe ser un imitador de Cristo para llevar el amor de Cristo, especialmente a las almas más alejadas.

El sacerdote debe buscar por encima de todo la gloria de Dios y a la salvación de las almas. Y en general hacer aquellas actividades propias de su ministerio (celebrar la Santa Misa, confesar, rezar y administrar el resto de sacramentos….) Debe ser una persona de oración y de penitencia, muerta al mundo.

Teniendo en cuenta esto, lo que es sacerdocio, puede en determinados casos desempeñar otras actividades que no serían incompatibles con su ministerio por ejemplo dar clases, escribir libros, participar en los medios de comunicación, etc. En determinados casos pudieran desempeñar otras profesiones como la medicina, la abogacía, etc. siempre y cuando no pierdan de vista que ante todo son sacerdotes.

También incluso pueden dedicarse a la música, siendo organista, dando clases etc….pero sin embargo en el caso que nos ocupa el rock es algo que no es propio de un sacerdote por todas las connotaciones que tiene este tipo de música y el mundo que lo rodea. Para muchas personas no es edificante ver un sacerdote vestido de rockero, por muy buena intención que tenga porque no esperamos eso de un sacerdote, sino que se dedique a lo sagrado y nos lleve a Dios.

Les dejamos con un interesante artículo que publicamos en esta página sobre los peligros del rock.

sábado, 1 de diciembre de 2018

PRUEBAS DE LA ESTRECHA RELACIÓN DEL ROCK CON EL SATANISMO Y OTROS GRAVES DESÓRDENES





por Javier Navascués


El P. Juan Gonzalo Callejas, sacerdote exorcista colombiano, ha estudiado en profundidad la relación existente entre el rock y el satanismo y las nefastas consecuencias que tiene en muchas almas que han acabado consagrándose a Satanás. No es simplemente puro marketing, como nos quieren hacer creer, es algo real y perfectamente demostrable como explicará en esta entrevista. Acompáñenos en un viaje apasionante a las entrañas e inframundos del rock y de toda la ideología que hay detrás.


¿El tema del rock y el satanismo es más serio de lo que parece?

Efectivamente y creemos estar en la obligación de dar un toque de alarma sobre una realidad que amenaza a nuestra sociedad, a nuestra fe: los mensajes satánicos en la música rock y la música latina. Se trata de un peligro que va dirigido especialmente contra uno de los sectores más indefensos de la sociedad: los jóvenes.

Queremos atraer la atención sobre todo de los adolescentes, por ser ellos el objetivo directo del mal que se esconde en la música. Así mismo nuestra alarma la dirigimos a los padres, educadores, y a toda autoridad constituida, porque estamos seguros de que nos encontramos ante una de las armas más peligrosas para la misma convivencia humana.

Muchos lectores en este primer punto, pueden pensar que exagera, ¿Todo el rock es satánico o sólo el más duro?

Para entender la maldad encerrada en este tipo de música, debemos partir del presupuesto que, desde la antigüedad, las culturas han vinculado cierto tipo de música a los rituales procreativos. Con este fin los creadores o inspiradores del heavy metal llevaron a cabo una intensa investigación de los ritmos de tribus africanas y de los ambientes vudú, recopilando todos los ritmos de ritos copulatorios, de encantamientos y de los conjuros mágicos.

El beat martillea con insistencia todas las pulsaciones emotivas, físicas y sicológicas, buscando el modo de excitar el sistema nervioso de los oyentes y de paralizar el proceso mental de la conciencia. Podríamos decir que el ritmo o “beat” es el arma principal del rock para atacar las conciencias. Desafortunadamente no es la única, es sólo la primera de una larga lista.

La propia palabra rock significa fornicación en ambientes marginales y está basado como dice en ritos copulativos tribales…

En 1954 el músico Bill Haley se hace famoso con el tema Rock around the clock y un disc-jockey acuña el término “Rock and roll” para identificar este nuevo ritmo musical, en aquel entonces no significaba lo que hoy entendemos por rock and roll. Esta frase está tomada de la jerga popular de los guetos americanos y describe los movimientos del cuerpo durante el acto procreador humano.

Según esto, podemos apreciar que ya desde sus orígenes este ritmo lleva en sí la impronta de una revolución sexual, que llevará su manifestación más descarada en el cantante Elvis Presley, que se consagró a promover el sexo libre entre los jóvenes, a la par que una rebelión contra todo lo puritano y religioso.

Este verdadero ídolo de tantas generaciones se complacía en incitar a la juventud, no sólo con la música y las letras, sino sobre todo con gestos provocativos que acompañaban sus espectáculos. Por esa razón, desde el principio de su carrera fue apodado Elvis, “The pelvis”, por los movimientos rotatorios de su cintura.

jueves, 8 de noviembre de 2018

SOLO HAY UNA FORMA DE SER FELIZ, SER SANTO






De Mattei habla a los jóvenes: 
sólo hay una forma de ser feliz

  

05/11/18 10:31
Por Roberto de Mattei
ADELANTE LA FE


El pasado 20 de octubre Voice of the Family celebró en Roma el encuentro Creados para el Cielo: misión de la juventud católica en el mundo de hoy. Publicamos a continuación esta motivadora charla que pronunció en dicho encuentro el profesor Roberto de Mattei.

***

¿Qué se le podría decir a un joven de hoy? No podría decirle otra cosa que lo que me digo a mí mismo: sé santo. No es una cuestión abstracta; es una cuestión concreta que afecta a cada uno, sea hombre o mujer, joven o viejo, nadie se libra. Tengo que estar convencido de una cosa: aunque la vida me depare toda clase de fortuna (salud, placeres, riquezas, honores), si no soy santo mi vida será un fracaso.

Y al contrario. Aunque conozca toda suerte de contrariedades y adversidades, y a los ojos del mundo sea un fracasado, si soy santo habré cumplido el único y verdadero fin de mi vida. El hombre ha sido creado para ser feliz, y no hay sino una forma de alcanzar la felicidad: ser santo. La santidad hace feliz al hombre y glorifica a Dios.

¿Y cómo se puede ser santo? Cumpliendo la propia vocación. La vocación es aquello a lo que Dios me llama. Seguir la propia vocación significa hacer la voluntad de Dios. Sea la que sea, la vocación es la voluntad de Dios para nosotros.

Todo hombre tiene una vocación concreta. Lo que Dios pide a toda alma, eso es su vocación y la manera específica en que la Providencia quiere que cada persona obre y se desarrolle. Todo hombre tiene una vocación especial porque Dios lo quiere y lo ama de un modo particular. No hay dos criaturas totalmente idénticas, porque la voluntad de Dios es distinta para cada criatura, y toda criatura que ha salido desde la nada se ha asomado al tiempo es irrepetible. El padre Faber dedica una de sus conferencias espirituales a este tema: Todos los hombres tienen una vocación  particular concreta   especial   (Spiritual Conferences, Burn & Oates, Londres 1906, pp. 375-396). Toda persona tiene una vocación concreta, distinta a la de cualquier otra, porque Dios ama a cada uno con un amor personalizado.

¿En qué consiste ese amor especial de Dios para mí? Ante todo, Dios me ha creado infundiendo a mi cuerpo y mi alma las características y las cualidades que han sido de su agrado. Y no sólo me ha creado, sino que me mantiene vivo, me suministra el ser por el que existo. Si por un solo instante Dios dejase de infundirme el ser, me diluiría en la nada de la que me sacó. Y una vez que nos ha creado, Dios no nos deja a la merced del azar. Todos los cabellos de nuestra cabeza están contados (Mt. 10, 30), y ni uno solo cae sin que lo permita el Señor (Lc. 21, 18). Si hasta el número y la caída de mis cabellos está calculado, ¿qué no estará también calculado en nuestra vida?

Dice el padre Faber: «Dios no nos ve como un mero amasijo o una multitud. No determinó desde la eternidad crearme como un simple ser humano, como hijo de mis padres o un nuevo habitante de mi tierra natal; resolvió crearme tal como soy, ese ser que soy yo mismo y que es conocido por otros, un ser diferente de todos los creados hasta ahora y de cuantos serán creados después. Fui yo, con mis peculiaridades particulares, mi estatura, mi figura, mi forma peculiar de ser, el alma individual que en la serenidad de su predilección eterna lo motivó a crearme» (p.375).