viernes, 24 de julio de 2015

ORIGEN Y ESTRAGOS DEL ROCK AND ROLL




por el Profesor René Lejeune


A los doce años, los adolescentes desaparecen de nuestras Iglesias. Queda sólo la más pequeña minoría de los que se beneficiaron de un sólido apoyo espiritual familiar.

Este fenómeno, casi universal, encuentra su explicación en la paganización generalizada de la atmósfera que aquellos jóvenes respiran. En la casa quedan pocas huellas de lo divino, fuera de las grandes ocasiones de la vida; en los tiempos libres, es el ruido, la agitación, el desarreglo de los sentidos.

UNA FUENTE ENVENENADA

Hay precisamente en los jóvenes, un tiempo de ocio que arrastra literalmente este desarreglo. Un tiempo libre que ocupan durante horas. Se trata de esta música sincopada hipersonora, que llaman el ROCK N’ROLL.

Es una de las fuentes del malestar de los jóvenes, de su incapacidad de elevarse hacia las esferas donde Dios habla al alma.

El Rock n’Roll ocasiona lo que llamaría una “oclusión de lo espiritual”. Es indispensable que los padres sean informados de los daños que la escucha cotidiana y prolongada de este ritmo sincopado puede ocasionar física y mentalmente a sus hijos.

PERTURBACION FISICA

Estudios medicales numerosos atestiguan que el hecho habitual de oír este bullicio sonoro, produce efectos nocivos sobre el sistema nervioso central y el sistema endócrino. Esto puede provocar enfermedades cardiovasculares, hipertensión, perturbación de la personalidad. En el plano síquico, la capacidad de concentración y el control de la voluntad están afectadas a grados diversos. Turbaciones de la memoria pueden manifestarse. El estado hinóptico en el cual el adolescente, gran consumidor del Rock, está hundido, lo transforma por momento en una especie de trompo. No hay que extrañarse que se manifiesten impulsos incontrolables, los cuales empujan al saqueo y al vandalismo. Los daños auditivos son numerosos y a menudo irreversibles.

ALTERACIONES DEL JUICIO

En los conciertos públicos de Rock n’Roll, el ensordecedor flujo de decibeles, más allá de la tolerancia, es doblado por los efectos ópticos con alternancia enceguecedora de potentes rayos, de luz y tinieblas. Eso puede ocasionar, alteraciones del juicio, del sentido de la orientación, tal como el desarreglo de los mecanismos biofísicos de defensa natural. Monstruosos flujos de 50.000 watts se suman a los 100 y 120 decibeles, maltratan gravemente el nervio óptico y el tímpano, como también afectan el conjunto del organismo.



Marilyn Manson, Pretty As A Swastika (Subtitulos Español).

Un verdadero monstruo, Brian Warner (verdadero nombre de este enfermo) es un estafador, pues su música es pésima. Pero además es satánico, degenerado y blasfemo, inyectando odio en miles de pobres descerebrados que lo siguen, mientras él se llena de dinero. 


Las estadísticas demuestran que muchos adolescentes consagran diariamente 3 a 5 horas a la escucha de música rock. El mundo entero está afectado por este fenómeno salido de los países anglosajones, hace unos 30 años. El amor libre de la joven generación, la droga, el estado de confusión moral y mental, vienen en gran parte de ahí. La vibración de las bajas frecuencias afecta el cerebro y la glándula hipófisis, fuente de varias hormonas, en especial la del crecimiento. Eso provoca a menudo un desequilibrio en el sistema hormonal, que es muy delicado, en especial referente a las hormonas sexuales y suprarrenales.

EFECTOS DESASTROSOS

El Rock n’Roll (el Rock es un término que ha sido forjado para recordar el acto sexual co-creador de la persona humana, imagen de Dios. En el rock la inspiración satánica se emplea en saquear esta Imagen hasta la perversión) es una espantosa perversión afectando a la juventud; y es a escala mundial que esta perversión se manifiesta. Por eso hay que preguntarse si no se trata de un montaje devastador “del asesino del hombre desde el comienzo" (Jn 8, 44). Satanás encuentra siempre instrumentos dóciles para seguir más o menos deliberadamente su acción en la tierra. En el Rock n’Roll, esta acción es visible por sus desastrosos efectos fisiológicos que echa a perder al hombre, “imagen de Dios”, intolerable a los ojos del Príncipe de las Tinieblas, Por su ritmo fuertemente sincopado y su superpotencia sonora, el “beat” produce, además de los efectos ya señalados, una aceleración de las pulsaciones cardíacas, un aumento de la tasa de adrenalina, lo que provoca un tipo de euforia general momentáneo, a dominante sexual, la que produce en ciertas personas, hasta orgasmos repetidos. En cuanto a sus consecuencias espirituales, son mortíferas por la inclusión, en ciertos discos rock, de técnicas propiamente demoníacas.

AL RITMO DE SATAN




Texto tomado del periódico francés "Le Figaro-magazine", publicado en el diario El Sur del 8 de Febrero de 1987.


¿Es por convicción o por publicidad que los conjuntos rock utilizan símbolos e invocaciones demoníacas?

Nadie puede afirmar que después de una audición de concierto rock se sienta tranquilo, pacífico y consolidado en su ser más profundo...

¿Han puesto ustedes atención a las palabras de ciertas canciones rock? Deberían hacerlo. Son alucinantes. A su lado, las viejas misas negras son tonterías. De ahí, la atmósfera bastante espantable de muchos festivales musicales a través del mundo. Los asistentes, aúllan trepados en sus asientos, refranes que repiten una y otra vez. No se asiste a un festival de rock; se participa. Es preciso aullar las palabras de las canciones, tocar una guitarra imaginaria, imitar los balanceos del cantante, llevar el ritmo con los pies. Se olvida lo que se es y se cree encontrar lo que se querrá ser. Es el infierno. Satán está ahí. Es la alianza de la mediocridad con la tontería. Por supuesto que no toda la música rock es satánica, pero algunos grupos juegan voluntariamente esa carta. ¿Por convicción, o porque les atraen los dólares? No está claro que todos los músicos del rock satánico hayan pactado con el diablo, pero muchos se precian de haberlo hecho: ¿Argumentos publicitarios? Aquí están algunos de los últimos éxitos. “En guerra con Satán” del Grupo “Venom”, "La fuerza” por el grupo "Onslaugt”. En las cubiertas de los discos se dibujan por un lado el pentagrama, con la estrella de cinco puntas encerradas en un doble círculo, con letras vagamente hebreas; por el otro, una cruz invertida con una cabeza de chivo con frente estrellada, figura tradicional de Satán; y aún más se precisa: “Bienvenida al infierno”. Son símbolos frecuentemente utilizados en magia negra.





TAMBIEN A NIVEL DEL RITMO

En letras de las canciones el satanismo se hace aún más evidente. Tanto las ideas, como las palabras y las imágenes, son clásicas. Estamos lejos de los mensajes subliminales, denunciados hace años y los grupos acusados en este tiempo -los Beatles, los Rolling Stones, Led Zeppelin, etc...- hoy día pueden ser considerados como gentiles antecesores. Uno de los grupos más destacados en la actualidad es el conjunto inglés ACDC cuya interpretación se afirma que es “Antichrist-Death to Christ” (Anticristo-Muerte a Cristo).




Por supuesto que el grupo ACDC no ha contestado esta interpretación que le sirve de publicidad. El grupo “Black Sabbath” (Sábado negro) anuncia él mismo su color y recordemos que Vincent Fournier no llegó a hacerse famoso hasta que no tomó el nombre de la bruja Alice Cooper. Pero como de costumbre, Satán no está solamente ahí donde aparece de manera espectacular. No hay que olvidar que es un adversario muy sutil. En la música del “hard rock” se puede considerar que hay una influencia nefasta a nivel del ritmo: esta música que desecha toda forma de melodía, no ofrece otra cosa que el “beat” (ritmo), que martilla el pecho, golpea el corazón, exaspera el sistema nervioso, acelera el pulso y la respiración y sin duda -según los informes médicos- mortifica la secreción de las glándulas endócrinas, desequilibrando la producción hormonal y, por tanto, el funcionamiento del cerebro. El control de sí mismo, la conciencia, la voluntad, se ven sometidas a una disolución en todas sus formas.

CONCLUSION:

Los jóvenes están en búsqueda de un ideal, de una verdad infinita.

En su vida, hay un espacio sagrado, que tiene que ser llenado por Dios para que el joven esté feliz. Si no le presentamos el Dios Amor, el diablo se la ingeniará para hacer penetrar sus contravalores, a través, del sexo, de la droga y del rock.

Padres y apoderados, a ustedes les toca la hermosa tarea de mostrar el camino, tal vez difícil, de la verdadera felicidad.
  


LA MUERTE DE UN GRAN COMPOSITOR DE MÚSICA PARA EL CINE


 James Horner (1953-2015)

Un mes atrás se produjo el accidente fatal que costó la vida a James Horner, uno de los más notables y prolíficos compositores de bandas musicales del cine contemporáneo. Horner era hijo del arquitecto, productor y director Harry Horner, quien de su Bohemia natal recaló en Hollywood trabajando a lo largo de décadas en el cine clásico (puede verse una muy buena película suya aquí).
  Las crónicas presentan a James Horner simplemente como “el compositor de Titanic y Avatar”, los dos más grandes éxitos de los últimos años, sin duda dos basuras cinematográficas pero que con el aporte sustancial de su música se han elevado en la consideración popular. Lo que casi ninguna reseña periodística menciona -¿casualidad?- es su aporte más valioso, dentro de sus muchísimas bandas sonoras, y es su trabajo magnífico para dos de las películas más a contracorriente de los últimos diez años, una de ellas para nosotros obra maestra absoluta, y la otra muy meritoria en cuanto al tema abordado. Nos referimos a “Apocalypto” (Mel Gibson, 2006) y “Cristiada” (Dean Wright, 2012). 



Los diarios mencionan varias de sus composiciones. Notoriamente casi todos omiten los nombres de 
dos de sus mejores aportes al cine.


La primera de ellas, de la cual puede leerse un análisis riguroso aquí, tiene el aporte de una música que está a la altura del desafío, tanto es así que a partir de varios motivos de la misma Horner elaboró después la banda sonora de “Avatar”. En cuanto a la segunda, reseñada muy bien acá, puede decirse que la música la eleva en momentos en que parece que la película pierde fuerza por la falta de talento de su director.
Ojalá que su aporte artístico, que ha contribuido notablemente en estas dos obras católicas, haya servido en su camino personal, a pesar de su colaboración con diversos proyectos en sentido contrario, y que Dios tenga misericordia de su alma.






Gioachino Rossini Sonata a quattro No 1 in G major


Claudio Monteverdi: Zefiro torna e di soavi accenti


Mussorgsky: Pictures at an Exhibition ~ Orchestrated by Ravel


Astor Piazzolla -Concierto para bandoneón