jueves, 19 de noviembre de 2015

¿QUIÉN CANTARÁ SU CANCIÓN?




Fue un viernes 13, dies nefastus para el cristianismo occidental.
Fue un viernes el día en que los judíos dieron muerte al Hijo de Dios, y por eso, el viernes es día penitencial, tanto en la iglesia latina como en la iglesia oriental. 

Y el número 13 fue considerado por muchas culturas como un número nefasto: desde el malvado Loki, que era el 13º dios en la mitología vikinga, al el viernes 13 de octubre de 1307, cuando fueron condenados y quemados en la hoguera los templarios en Francia.




Hace pocos días, el viernes 13 de noviembre de 2015, fueron asesinados en París más de un centenar de personas por los hijos del Profeta. La mayoría de los muertos se encontraban participando del concierto de una banda de hard rock llamada Eagle of DeathLas águilas de la muerte. Según explica el Daily Mail, y lo que puede escucharse en el video grabado cuando se inició el ataque, la canción que las Águilasinterpretaban era una de sus más conocidas: “Kiss the Devil”, es decir, “Besa al diablo”. Aquí pueden leer su letra y escucharla.
Esta es la traducción: 

¿Quién cantará esta canción? 
¿Quién amará al diablo y a su canción? 
¡Yo amaré al diablo!
¡Yo cantaré su canción!
¡Yo amaré al diablo y a su canción! 
¿Quién amará al diablo? 
¿Quién besará su lengua? 
¿Quién besará al diablo en su lengua? 
¡Yo amo al diablo! 
¡Yo besaré su lengua! 
¡Yo besaré al diablo en su lengua! 
¡Yo amaré al diablo y cantaré su canción!




QUE EN PAZ DESCANSEN




LA MÚSICA DEL DIABLO






Hoy en día la música que escucha la inmensa mayoría de los jóvenes es de origen satánico. Los géneros musicales del Rock and Roll, la música Pop, el Hip Hop, el Rap, el Funky, el Heavy y todo lo que se puede escuchar en la MTV y cadenas similares, es la música del Diablo. ¿Acaso soy extremista por hacer semejante afirmación? Si al lector le parece que sí, me permitirá al menos exponer las razones que me llevan a decir esto, y luego que cada uno decida por sí mismo. En esta primera parte del trabajo propongo examinar las raíces del Rock and Roll, su impacto revolucionario en la sociedad, y las primeras estrellas de los años ´50 y ´60.

Veamos los orígenes del Rock and Roll, empezando por su etimología. El término, aunque acuñado originalmente en canciones marítimas, en los años ´30 degeneró en una referencia velada a la fornicación. Fue el locutor de radio, Alan Freed, quien popularizó el nombre en referencia al nuevo género, una fusión entre el Rhythm and Blues, el Swing y otros estilos. Uno de los exponentes más importantes del nuevo estilo, que ejerció una gran influencia en músicos de Rock posteriores, al que muchos llaman el “abuelo del Rock“, fue el cantante y guitarrista Robert Johnson (1911-1938). Dicen que este personaje misterioso, que sólo grabó 29 canciones, del que muy poco se sabe, y que murió en circunstancias extrañas a los 27 años (inaugurando una verdadera tradición del Rock), adquirió su habilidad a la guitarra gracias a un pacto con Satanás. Esto lo confirma la letra de su canción Crossroad Blues, en la que narra el encuentro con Satanás en un cruce de caminos; éste le ofrece fama y dinero a cambio de su alma y el joven músico acepta el trato. En la canción Me and the Devil Blues, Johnson cuenta lo que fácilmente se puede interpretar como el Demonio que aparece una mañana para cobrar su parte del trato. Esto es lo que dice (traducción mía):

Esta mañana temprano
Cuando has tocado en mi puerta
Esta mañana temprano, OOH
Cuando has tocado en mi puerta
He dicho “hola, Satanás
Creo que es hora de irse”

El logro de Freed fue extender la incipiente música Rock a un público blanco, mientras el Blues siempre había sido una música exclusivamente negra. El primer gran éxito del Rock and Roll, que convirtió el género en un fenómeno de masas, llegó en 1954 con Rock Around the Clock de Bill Haley, y la mayor revolución social de los tiempos modernos había nacido.

LA HISTORIA SECRETA JUDÍA DE LOS ROLLING STONES (POR EL DIARIO ISRAELÍ HAARETZ)


Mick Jagger con los Rolling Stones en concierto 
en Tel Aviv, 4 de junio de 2014.



Por una vez, lo más importante del titular que encabeza a una noticia es el paréntesis: lo que sigue está escrito por el diario israelí de tendencia izquierdista, Haaretz. No hace falta que aclare mejor su valor, ¿verdad? ¿O tal vez sí? Significa, ni más ni menos, que dentro de la comunidad judía están siguiendo la línea conspiranoica.

El artículo sigue la pista judía dentro del único grupo superviviente de la era dorada del rock (junto con Pink Floyd) y comienza con un dato desconocido para mí: la mayor parte de los miembros de los Rolling Stones se formaron en el grupo del judío Alexis Korner: el desaparecido Brian Jones, el batería Charlie Watts, el primer teclista Ian Stewart y hasta Jagger y Richards tocaron en o con Blues Incorporated, de manera que no es exagerado afirmar que se formaron con ese guitarrista judío y que los Rolling Stones llevan ese sello desde el principio.

Después tomaron clases con el también judío Brian Epstein, propietario del local donde comenzaron a tocar la mayor parte de bandas de la época y, a la sazón, mánager de los Beatles, que les colocó en las manos del también mánager judío Andrew Loog Oldham, quien no sólo modeló su imagen sino su estilo musical. Quien creó a los Rolling Stones como hoy los conocemos; el concepto. La versión mala, provocativa y sexual, de los Beatles. Su contraparte. Oldham contrató al fotógrafo judío Gered Mankowitz para sus sesiones fotográficas y como encargado de las portadas de sus discos, siendo el fotógrafo oficial de su primera gira norteamericana, de 1965.

Oldham fue quien impulsó a los Rolling Stones a abrirse a otros estilos musicales además del blues y, por ejemplo, les convenció para grabar una versión del éxito del compositor judío Kai Winding “Time is on my side” que fue el primer gran éxito norteamericano de  los Stones. Oldham también les convenció para que compusieran sus propias canciones y uno de sus primeros hits fue cedido a una oscura cantante inglesa llamada Marianne Faithful, que resulta ser tataranieta del fundador del masoquismo, el noble alemán Leopold Von Sacher Masoch, además de nieta de judía. (La vida del juguete roto Marianne Faithful hizo perfecto honor a su antepasado).

Oldham traspasó su trabajo como mánager de los Stones al también judío Allen Klein, que acabó quedándose, también, con la gestión de los negocios de Los Beatles (sustituyendo al judío Brian Epstein) y para algunos fue la real causa de su separación.

En 1967, Los Stones publicaron una de sus canciones más enigmáticas (Paint it Black: “Píntalo de negro”), imbuidos de la moda de introducir el sitar, iniciada por los Beatles y los Byrds. Aunque por el uso de este instrumento se podría reclamar una influencia hindú, lo cierto es que la escala utilizada es claramente una influencia del folklore judío, algo que fue reconocido por el propio Keith Richards, que incluso llegó a afirmar que “podría ser una influencia de mi abuelo judío” (luego se desdijo de esas declaraciones).

Lo cierto es que es interesante porque esa canción tiene algunas resonancias “oscuras” por decirlo de manera suave.

Más claras son las referencias judías en la canción abiertamente luciferina “Simpathy for the devil” (Simpatía por el diablo) en la que Jagger canta a los campos de concentración. El título del álbum donde viene incluida “Exile on main street” parece ser una referencia al exilio y la diáspora judía, que se emparenta con el siguiente titulado “Puentes hacia Babilonia” (Bridges to Babylon).

Pero la canción más claramente judía de este grupo es, según el artículo de Haaretz, Shattered (incluida en el álbum Some Girls) y que parece ser un retrato de la escena judía neoyorquina de esos años de crisis. La referencia judía es clara porque Jagger canta varias frases en yiddish (dialecto judío): “Shmatta shmatta shmatta, I can’t give it away on Seventh Avenue.”
  

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