martes, 1 de octubre de 2013

LOS JUDÍOS Y EL ROCK & ROLL


Brian Epstein.

(Una visión bastante ingenua del asunto)

El judío tuvo un papel muy interesante en esta música (Rock & Roll), a pesar de no haber estado allí desde el principio. En los años '50, en la época de Elvis, no hubo mucha influencia judía. De hecho, en esa primera década el rock va a ser un fenómeno de blancos del sur de EEUU copiándole la música a los negros, que es lo que hizo Elvis que le saco a los negros sus blues y lo "limpio", lo ablando, en suma los "emblanquecieron". Y entonces las presentaron a un público más homogéneo. Ahí, justamente fue cuando todo el poder y la furia del blues se perdió, y los negros se sintieron bastante defraudados.

Ahora bien, en los años '60, con la revolución negra, ahí sí entran los judíos , porque los judíos van a ayudar a hacer la revolución de los '60 y en grande. El descubrimiento más grande de los años '60 en el mundo del rock'n roll fue por un judío. No sólo eso: también el cantautor más grande de los '60 era un judío. El primero se llamó Brian Epstein, el representante de los Beatles, y el segundo se llamó Robert Zimmerman, o sea: Bob Dylan.

El hecho es que sin Brian Epstein no habría habido Beatles, y sin los Beatles no habría habido años '60, y el mundo sería un lugar infinitamente más triste.

Pues bien, Brian Epstein era homosexual, en una época en que eso no era algo bien visto. Era homosexual reprimido. Los Beatles sabían bien su secreto. Además era judío, cosa que en aquella época en la sociedad de clase alta inglesa tampoco era bien aceptado. Y los Beatles, en particular John Lennon, que fue quien se convirtió más que los otros en amigo de Epstein, francamente decidieron entregar sus destinos en manos de un "maricón judío", como así lo veía la sociedad britanica.

Brian Epstein se enamoró de Paul McCartney. Los Beatles eran bastante tolerantes, no sólo en el sentido étnico sino también en el sexual. Nunca tuvieron ningún contacto homosexual con Brian, pero lo aceptaban: que él haya querido acostarse con los cuatro fue problema de él. Es decir, aunque no era precisamente la mejor tarjeta de presentación que podían haber hallado, él les cayó bien. Y fue él quien creó el fenómeno de los Beatles, no el que creó la música, pero sí la imagen. Porque ya en aquellos años, Brian Epstein entendió que sin vender la imagen, los Beatles no habrían de vender una sola canción.

Cuando él los vio por primera vez tocando en el boliche de Liverpool, llamado The Cavern, vio a chicos bastante toscos, que parecía que no se habían bañado en años, que cultivaban una imagen concientemente callejera. ¿Qué hizo Brian Epstein? Los limpió. Y les dio el aspecto pulido que sí se convirtió en su tarjeta de presentación.



MIS GRANDES ROCKEROS JUDÍOS




Albert Einstein era judío y a la vez, uno de los científicos más grandes de la historia. No tuve la suerte de conocerlo y no conozco a nadie que haya compartido alguna vivencia con él, pero aun así, nosotros los judíos sentimos una conexión con él, nos sentimos orgullosos de que haya profesado nuestra religión y pertenecido a nuestro pueblo. Personalmente, nunca he podido encontrarle mucho sentido a esta sensación, pero ahí está. No ocurre solamente Einstein, Scarlett Johansson es judía y eso me hace, por alguna razón, encontrarla aún más atractiva (si es eso posible). Esto se repite en muchos casos, no tanto en los deportes por alguna extraña razón (hay una escena muy divertida de la serie Family Guy que responde a esta incertidumbre), pero centrémonos en la relación entre los judíos y el rey de la música, satánica para algunos y sagrada para otros, el Rock.

Muy temprano en mi vida, descubrí los cassettes de bandas como Queen, y todos sus grandes éxitos como Rapsodia Bohemia. Nunca había escuchado nada parecido, y todavía no sabía que por delante tenía temas como “Killer Queen”, “Another One Bites The Dust”, “Seven Seas of Rhye”, “Don’t Stop Me Now” y por sobre todas, uno de los himnos del rock clásico, “We Will Rock You”, estruendosa y cautivante.

La unión entre los judíos y el Rock se da a través de varios próceres de este género musical que cuando niños eran “nice jewish boys”, variando entre ellos su cercana o lejana relación con el judaísmo.

El primero que se me viene a la cabeza es Chaim Witz, más conocido como Gene Simmons, el extravagante líder, vocalista y bajista de la banda “Kiss”. Nacido en Israel en 1949, el “Demonio” ha declarado sentirse más israelí que gringo y ser un ferviente apoyador de su país de nacimiento.

Geddy Lee, bajista de la banda de rock progresivo Rush, es probablemente el mejor bajista del rock vivo y quizás en la historia. Sus padres sobrevivieron a los campos de Dachau y Bergen-Belsen, tema que se ha reflejado en su música, especialmente en la canción “Red Sector A”.

Bob Dylan, ídolo, nació y fue criado judío pero luego se convirtió al cristianismo y hoy en día ni él parece estar muy seguro de cuál es su fe (se autodenomina judío cristiano) pero nos encanta pensar que es uno de los nuestros.

La lista sigue con David Lee Roth, histórico vocalista de Van Halen, se dice que aprendió a cantar practicando para su bar mitzvah. Y luego están Joey Ramone, Scott Ian de Anthrax, Marc Bolan de T. Rex, Mark Knopfler de Dire Straits, los Beastie Boys, Perry Farrel de Jane’s Addiction, que además de crear Lollapalooza, creó Purimpalooza y muchos más.

No entiendo por qué el judaísmo nos hace sentir atraídos a estos personajes y alegrarnos aún más por la contribución brillante que han hecho estos grandes músicos.