viernes, 24 de julio de 2015

AL RITMO DE SATAN




Texto tomado del periódico francés "Le Figaro-magazine", publicado en el diario El Sur del 8 de Febrero de 1987.


¿Es por convicción o por publicidad que los conjuntos rock utilizan símbolos e invocaciones demoníacas?

Nadie puede afirmar que después de una audición de concierto rock se sienta tranquilo, pacífico y consolidado en su ser más profundo...

¿Han puesto ustedes atención a las palabras de ciertas canciones rock? Deberían hacerlo. Son alucinantes. A su lado, las viejas misas negras son tonterías. De ahí, la atmósfera bastante espantable de muchos festivales musicales a través del mundo. Los asistentes, aúllan trepados en sus asientos, refranes que repiten una y otra vez. No se asiste a un festival de rock; se participa. Es preciso aullar las palabras de las canciones, tocar una guitarra imaginaria, imitar los balanceos del cantante, llevar el ritmo con los pies. Se olvida lo que se es y se cree encontrar lo que se querrá ser. Es el infierno. Satán está ahí. Es la alianza de la mediocridad con la tontería. Por supuesto que no toda la música rock es satánica, pero algunos grupos juegan voluntariamente esa carta. ¿Por convicción, o porque les atraen los dólares? No está claro que todos los músicos del rock satánico hayan pactado con el diablo, pero muchos se precian de haberlo hecho: ¿Argumentos publicitarios? Aquí están algunos de los últimos éxitos. “En guerra con Satán” del Grupo “Venom”, "La fuerza” por el grupo "Onslaugt”. En las cubiertas de los discos se dibujan por un lado el pentagrama, con la estrella de cinco puntas encerradas en un doble círculo, con letras vagamente hebreas; por el otro, una cruz invertida con una cabeza de chivo con frente estrellada, figura tradicional de Satán; y aún más se precisa: “Bienvenida al infierno”. Son símbolos frecuentemente utilizados en magia negra.





TAMBIEN A NIVEL DEL RITMO

En letras de las canciones el satanismo se hace aún más evidente. Tanto las ideas, como las palabras y las imágenes, son clásicas. Estamos lejos de los mensajes subliminales, denunciados hace años y los grupos acusados en este tiempo -los Beatles, los Rolling Stones, Led Zeppelin, etc...- hoy día pueden ser considerados como gentiles antecesores. Uno de los grupos más destacados en la actualidad es el conjunto inglés ACDC cuya interpretación se afirma que es “Antichrist-Death to Christ” (Anticristo-Muerte a Cristo).




Por supuesto que el grupo ACDC no ha contestado esta interpretación que le sirve de publicidad. El grupo “Black Sabbath” (Sábado negro) anuncia él mismo su color y recordemos que Vincent Fournier no llegó a hacerse famoso hasta que no tomó el nombre de la bruja Alice Cooper. Pero como de costumbre, Satán no está solamente ahí donde aparece de manera espectacular. No hay que olvidar que es un adversario muy sutil. En la música del “hard rock” se puede considerar que hay una influencia nefasta a nivel del ritmo: esta música que desecha toda forma de melodía, no ofrece otra cosa que el “beat” (ritmo), que martilla el pecho, golpea el corazón, exaspera el sistema nervioso, acelera el pulso y la respiración y sin duda -según los informes médicos- mortifica la secreción de las glándulas endócrinas, desequilibrando la producción hormonal y, por tanto, el funcionamiento del cerebro. El control de sí mismo, la conciencia, la voluntad, se ven sometidas a una disolución en todas sus formas.

CONCLUSION:

Los jóvenes están en búsqueda de un ideal, de una verdad infinita.

En su vida, hay un espacio sagrado, que tiene que ser llenado por Dios para que el joven esté feliz. Si no le presentamos el Dios Amor, el diablo se la ingeniará para hacer penetrar sus contravalores, a través, del sexo, de la droga y del rock.

Padres y apoderados, a ustedes les toca la hermosa tarea de mostrar el camino, tal vez difícil, de la verdadera felicidad.