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martes, 29 de marzo de 2016

I CONFESS

Puede comprobarse una vez más, a través de esta entrevista, la estrecha relación entre el rock, las drogas, la vida desquiciada, sin centro, sin orden, desenfrenada, que conduce al deterioro físico, psíquico y mental y, algo que no se dice, a perder el alma. La música rock en sí es inseparable de una forma de ver la vida donde se procura complacer los sentidos y se rebaja al hombre de su esfera espiritual a la puramente carnal, de la aspiración a lo eterno a la esclavitud de lo efímero. Los frutos del rock nos muestran a las claras que es un árbol malo desde su raíz, creado a partir de la ruptura con el arte clásico cristiano a partir en la modernidad y su experimentación desde las usinas marxistas de la Escuela de Frankfurt o el Instituto Tavistock, con el fin de perder a la juventud y la sociedad occidental.  


Héctor Starc: “La marihuana le costó la vida a Spinetta”








El ex guitarrista de Aquelarre y referente de la primera generación del rock argentino habla de adicciones, del Flaco, de Charly y critica la actualidad del género.

“Pappo se mató por pelotudo. Se tomó tres tubos de vino y salió a andar en moto a la una de la mañana. Un tipo de 55 años, si toma, tiene que estar en la casa mirando televisión. Y si no toma, que haga cualquier cosa. ¿Dónde se vio que un tipo de 55 años se toma tres tubos de vino con el hijo y sale con la Harley? Eso es de la televisión, no es de la vida real. A mí me da mucha bronca porque lo extraño muchísmo y también vengo salvándome de lo mismo. Hace 21 años que me estoy recuperando de alcohol y drogas. Es un trabajo que te lleva la vida, el resto de la vida... Después estuvo toda esa parafernalia de boludos que fue al entierro de Pappo con las motos, motos que no eran ni Harley. Eran todos repartidores de sánguches. Decían que ‘Pappo murió en su ley’. ¡¿Qué tiene de vivo morir de esa manera?! Yo ahora estoy por cumplir 66 y me siento como un pibe de 15”.

¿De donde creés que sale esa relación tan estrecha entre las drogas y el rock?

Yo me salvé de la merca hasta los 31 años, que empecé duro con la falopa. La primera droga me la convidó Pappo. Se llamaba Obesín y era una pastilla para adelgazar. Como yo era re anfeta, todo el día a mil, bajo ese efecto me tenían que bajar del escenario con la Policía. Además, era una pasta de venta libre. Todo el mundo tomaba. Era para adelgazar. Pappo me la dio en enero del año ‘70. Ahí quedé pegado. Me pasaba días sin dormir, fumaba como loco, meaba una cosa amarilla espantosa... Pero la merca, a los 31. Hasta ese momento la cocaína era del tango. Despues probé de todo. Con ácido tampoco pegaba un ojo y veía elefantes verdes.

Perdón, ¿la marihuana entra en esta conversación?

La marihuana es una droga que le costó la vida a Spinetta. 

¿La marihuana?

¡Claro! ¿Por qué crees que murió de cáncer de pulmón? Por fumar porro durante 25 mil años. ¿Vos una vez te fumaste un porro? El alquitrán que queda en la tuca.... Imaginate ese alquitrán multiplicado por 40 años de fumar porro, y por la mezcla con tabaco normal. Luis era muy nervioso y fumaba mucho. Una vez me lo crucé con el porrito y le dije: “Ya estás grande para eso...” Me dijo “sí, tenés razón; pero si no me fumo uno, salgo a la calle y mato a alguien”, jajjaja. El Flaco se comía las uñas, ¡los cartílagos de las uñas! Vos lo veías cantando esas canciones tan poéticas, pero el pibe era una bola de nervios.

viernes, 18 de diciembre de 2015

DE INSECTOS POLÍTICOS Y POLÍTICOS COBARDES BAJO EL GERENCIAMIENTO DE FREDDIE MACRI



EL MÚSICO CHARLY GARCÍA ESCRIBE UNA CARTA CONTRA UN FUNCIONARIO DEL GOBIERNO DE MACRI

El famoso músico Charly García ha criticado en una carta abierta al nuevo Gobierno argentino de Mauricio Macri. Según 'Clarín', el artista ha expresado su desacuerdo con el nombramiento de Carlos Manfroni como el subsecretario legislativo del Ministerio de Seguridad.
"No cuenten conmigo, ignorantes. Siento que la lucha fue en vano", ha escrito García en su mensaje a Hernán Lombardi, nuevo titular del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos.
Se reporta que el controvertido político Manfroni, excolaborador de la revista 'Cabildo', es conocido por haber hecho declaraciones como que rock es el "movimiento 'artístico' más subversivo, anticristiano, antimetafísico y contracultural de todos los tiempos". O que su filosofía "conduce al deseo desesperado de la muerte e induce al suicidio, como lo demuestran las letras de las canciones de Charly García, Spinetta y Moris".
En respuesta a la carta y a las críticas, Manfroni ha rechazado el cargo en el Ministerio de Seguridad y ha pedido disculpas a García, aunque ha afirmado que sus creencias sobre rock ya no son actuales. "He declinado, no quiero perjudicar al nuevo gobierno", ha afirmado.

MANFRONI LE RESPONDE A CHARLY GARCÍA Y NO OCUPARÁ LA SECRETARÍA DE SEGURIDAD
Había sido desginado por Patricia Bullrich como subsecretario de Asuntos Legislativos del Ministerio de Seguridad y por sus dichos, no ocupará el cargo.
Carlos Manfroni, quien había sido nombrado subsecretario de Asuntos Legislativos del Ministerio de Seguridad dePatricia Bullrich, no ocupará ese cargo debido a sus polémicas declaraciones sobre el progresismo, el judaísmo y una carta en repudio que escribió el músico Charly García.
El periodista Horacio Verbitsky publicó el domingo en el diario Página 12 del domingo, algunas opiniones que Manfroni escribió durante la dictadura militar, cuando fue columnista en el mensuario surrealista Cabildo.
"La democracia y la libertad son productos de la hedionda Revolución Francesa, que para peor también fabricó el amor a la Humanidad, puro onanismo intelectual", asegura Manfroni, quien agrega que "es una herejía pensar que la autoridad suba de abajo hacia arriba, mientras que, en la organización de la Iglesia, el poder desciende de arriba hacia abajo".
A su vez, define al progresismo como "un infeccioso mal", y asegura que "el progresismo lleva el estigma del temporalismo judaico y masónico". Y agrega: "El materialista pueblo judío instruye a los hijos de Sión para consquistar el poder".

domingo, 22 de junio de 2014

FRANCISCO Y EL ROCK



Versión yanqui y versión argentina de la revista de la revolución del rock. Dime quién te apoya y te diré qué defiendes…

Ciertamente causa sorpresa, por no decir fastidio y repugnancia, hasta dónde está llegando la promoción mediática de Francisco por parte del mundo enemigo de la Iglesia Católica, colocándolo incluso en portadas de revistas de homosexuales o de la famosa revista de rock Rolling Stone. Una mirada atenta a lo que ocurre en la Iglesia nos hace comprender que nada de esto es casualidad ni improvisación, sino que la misma defenestración de que fue objeto el anterior pontífice Benedicto XVI –un papa nada ortodoxo ni tradicional, por cierto, pero que el establishment desechó cuando ya no le servía, apuntando sus críticas a él para hacerlo aparecer “ultraortodoxo” y “retrógrado” cuando nunca dejó de ser un modernista, en oposición dialéctica a Francisco- se relacionan con el avance de los planes mundialistas que preparan el camino del Anticristo, en sus intentos de acabar con la Religión Católica. Nada mejor para ello que contrastar a un papa “ortodoxo” con la llegada del “aire fresco y primaveral” de este papa revolucionario, con el cual parecen querer revitalizar y extremar los efectos destructores del Concilio Vaticano II, en una reedición de la primavera de Juan XXIII. Y para sostener a este hombre, impuesto según todo lo indica luego de que las presiones financieras y mediáticas hicieran renunciar a Benedicto XVI, nada mejor para hacer de él un líder mundial que el lobby judío que domina totalmente los grandes medios de comunicación de masas. Es así que a una voz de orden todos los diarios, televisión, radios y revistas del mundo, toda la opinión pública mundial se ha puesto de acuerdo y han puesto su foco en estimular la “Franciscomanía” (casi escribimos la “Francmasonería”, y no es otro programa el de su pontificado que el de la satánica logia). No se entiende de otro modo el que una revista repulsivamente inmoral y subversiva como la Rolling Stone –muy bien financiada por el capital judío y extendida a todo el mundo merced a las franquicias otorgadas para las ediciones locales- lo coloque en una portada.

jueves, 29 de agosto de 2013

HASTA ÉL LO DICE…


Charly García: “Estoy destruyendo la música”
 
Charly García sonríe en un hotel de lujo donde se exhibe la imagen de uno de los mayores genocidas del mundo: Mao Tse Tung. Allí dio una entrevista promocional de su nuevo engendro.

Antes de tocar en septiembre en el Colón, habló de la obra sinfónica que presentará allí, de su concepto de deconstrucción y del rock, que para él debe ser peligroso.

18.08.2013
Por Sandra De La Fuente

La limousine que está en la puerta combina con el estilo pretencioso del Faena. ¿Será la limousine de Charly? ¿Ya llegó y está esperando? Por las dudas, a correr por la interminable alfombra roja hasta el bar. Pero una estrella de rock puntual no es del todo estrella o no pertenece al rock. Y Charly es ambas cosas, así que la limousine no era la suya: después de una hora y media de espera en ese bar de luces bajas y música fuerte alguien finalmente invita a subir a la suite 704 donde, dice, Charly está listo para atender al periodismo, para hablar de Líneas Paralelas - Artificio Imposible, la obra que estrenará el 23 de septiembre en el Colón.
En el trayecto hasta la suite, su agente de prensa encuentra todavía tiempo para listar los tópicos por los que García no quiere pasar: no hablaremos de pérdidas -ni Mercedes Sosa (una madre, una novia, todo para él), ni Falú (su padrino, quien descubrió que tenía oído absoluto), ni Juan Alberto Badía, ni siquiera el flaco Spinetta-; no asimila la muerte. Todos son nombrados en un eterno presente.
Ahora sí, llegamos a la habitación, se escucha su voz: “¡No soy una modelo! No pienso pararme delante de todos logos de anunciantes. Primero que paguen y después vemos”, se defiende frente a un grupo de ¿productores? hasta zafar del compromiso de pararse delante de ese cortinado cubierto de logos, tan típico de revistas donde la actualidad se define por la cantidad de cirugías a las que se atrevieron los famosos de la tele.
Ya estamos sentados, micrófono abierto, a punto de conversar, sólo necesita ordenar un par de apuntes que lo ayudarán a explicar su proyecto, a no dejar nada de lo que le importa sin comunicar. “No me grabes todavía, pará”, pide y me señala una foto de una citarina “¿Conocés qué es esto”, pregunta. “La compré cuando tenía tres años, fue mi primer instrumento”. Muestra las líneas dibujadas en un papel guardado entre la tabla armónica y el encordado del instrumento. “Practicás sobre este dibujo y te aprendés la marcha nupcial”.
¿Cuál, la de Mendelssohn o la de Wagner?
Qué sé yo, tenía tres años y la tocaba de memoria. Y de ahí al conservatorio, a los cuatro años.
¿En tu vida de músico profesional te sirvieron esos ocho años de formación académica?
Sí, claro. Yo tocaba de oído y en el conservatorio aprendí a leer música, que es algo fenómeno. Pero me cansé de tocar las piezas de los muertos y los profesores no me dejaban componer. Cuando escuché a los Beatles me di cuenta de que estos tipos componían lo que querían, se llenaban de guita y las minas estaban todas detrás de ellos. Y además, tocaban música clásica.
¿Clásica?
Sí, las estructuras de las canciones son perfectas. Los Beatles no son de este planeta.
Love Me Do, por ejemplo, tiene los acordes sin tercera (se refiere a la nota mediante que define el modo de un acorde como mayor o menor). Y ese es uno de los trucos que más hacía que la gente se interesara, porque deja un espacio para que cantes y también para la ambigüedad tonal. Si falta la tercera en el acorde no sabés si esa música es alegre o triste, es la gente, el que escucha, el que decide.
No creo que sea eso lo que hace a la canción alegre o triste. Fijate que la Marcha Peronista está en modo menor y se la canta como si fuera alegre.
(Suelta una carcajada) ¿No ves lo que yo digo? ¡Ese es el problema! ¡Por eso la gente está tan confundida! Ahora, de verdad, a mí me interesa la ambigüedad, no saber cómo funcionarán las cosas desde el principio.
Esa idea de la falta de terceras conduce “Líneas Paralelas”, ¿no?
Sí, las líneas paralelas, haces de luz que van a dar en el escenario como si fueran las luces de un aeropuerto. En el medio va a estar Jean François Casanovas, que va a recitar. Y ese intervalo de tercera va a tirar para un lado y para otro, va a deformar todo. Todo el sonido será en estéreo, con dos parlantes distintos, uno que no soporte los agudos y otro que no tolere los graves.

García y otro "lindo" personaje: la reina de Inglaterra.

En alguna oportunidad dijiste que querías usar el Colón para medir distancias entre el oyente y el sonido. ¿No necesitarías para eso un sonido acústico, sin parlantes?
Es que no puedo, porque el batero toca como Led Zeppelin. La orquesta está abajo, en el foso y nosotros arriba, con juguetitos. Pero quiero que los violines hagan la parte de la guitarra eléctrica y combinar los sintetizadores, los viejos sintetizadores como el theremín y el melotrón. Voy a estar en un púlpito con dos alas, tengo un tecladito remoto. La obra es una suite musical de ciencia ficción.
¿Por qué suite?
Porque agarro muchas partes que ya hice y las mezclo con partes nuevas para modular y para que se vayan cerrando esas líneas. Es todo un track entero con un intervalo en el medio para que la gente vaya a tomar champán. Después del intervalo no va a haber nadie en el escenario ni en el foso, va a haber solo ritmos, ruidos que terminan enYendo de la cama al living.
No sé si es esto va a ser música clásica. Al principio sí, pero después se va para el lado de Stravinski y después viene el ritmo solo, que en la música clásica no existe.
Sí que existen piezas de ritmo solo en la tradición académica 
Bueno, sí, pero sin negros.
¿Sin negros?
Claro, los negros eran esclavos, por eso no hay ritmo negro en la música clásica. Quiero que no se diferencien los instrumentos, que se escuche el todo y que haya como una deconstrucción. Al final van a quedar sólo dos instrumentos. Termina con un Si tocado por una mujer y un hombre en dos violonchelos, cuando ese Si se empiece a desafinar termina la obra.
¿De dónde salió este plan?
El asunto es que un día me levanto y veo que me salen dos rayos y pegan en la pared, era mi época Say no More, y los rayos pegan en la M de More. Si la pared hubiera sido traslúcida habría visto el triángulo que se formaba en el baño. Mientras eso pasaba me venían 127 ideas a la cabeza, todas juntas. Fue una clarividencia. Yo estaba en Nueva York y Yoko Ono estaba a la vuelta. Fui a verla. Yo me preguntaba qué quería decir el triángulo ese que se formaba en el baño.
¿Ella te dio una explicación?
Me dijo que es antimateria. Yoko es una masa total y yo me sentía John Lennon. Estaba comunicada conmigo porque sabía que yo sabía todo de la historia. Acá hay un concepto previo y una cosa jodida: estoy detruyendo el acorde, por lo tanto estoy destruyendo la música. Pero trataré de que el sonido sea lo más parecido a Strawberry Fields Forever. Yo en esa época no sabía qué era un melotrón ni un sintetitzador. Los Beatles jamás ponían data. Después vino Chick Corea y empezó a decir que usaba un DX7 o lo que fuera y, claro, uno se desilusionaba. Quiero que la música sea más como una película, no me importa si el instrumento es sampleado o no. Hace mucho que no me interesan los músicos, sino los directores de cine. Desde que murió Kurt Cobain ningún músico me provocó nada. El mundo es otro, ya no está el idealismo, nadie fuma, la gente está con su telefonito haciendo boludeces. Para mí el rock es Beatles, Stones, Bob Dylan, Who, Nirvana. No tiene que ser fuerte, pero tiene que tener peligro.


martes, 13 de agosto de 2013

¡A PURO ROCK!


Los Beatles y el Rock and Roll

Frecuentemente la música es fiel reflejo de la sociedad, sea porque se anticipa a las tendencias del momento o porque las sigue.
Siempre ha existido una música popular, ajusta­da a las características del momento; pero la eclo­sión de conjuntos musicales que se produjo a me­diados del S. XX, a partir de los Beatles, era cosa totalmente desconocida.
El ambiente de postguerra en los años cincuen­ta, cargado de frustración y hastío, predispuso al florecimiento de nuevas tendencias musicales, entre las que sobresalía el rock'n'roll, que atrajo el mayor número de adeptos por su estridencia y su explo­sión rítmica. Era lo que faltaba para el aturdimiento de la mente y la evasión de los espíritus.
Por su agresividad pronto se identificó con la juventud en quien produjo un efecto de liberación, de ruptura con el modo de vivir, con las normas morales y sociales, todo esto precedido de la libera­ción sexual, como lo preconizaba Herbert Marcuse.
La revolución sexual fue el preludio de la revolu­ción social, pues el sexo es un arma poderosa para romper con las ataduras morales y generar una contracullura, o sea, una nueva forma de vida que se asiente sobre valores opuestos a los tradicionales.
Para Marcuse esta contracultura significa la negación de la tutela y guía de la sociedad y de la familia particularmente.
El barroco fue el gran arte de la Contrarreforma en el S.XVII; el rock es hoy el arte de esta contracul­tura, que ha dejado al hombre falto de defensas naturales, a merced de siniestras manipulaciones a través de la música y el ruido que lo altera física, psicológica y mentalmente.
Junto a esta contracultura del rock, llegó el in­greso en el mundo de la droga con el que se asocia estrechamente el alcohol, la promiscuidad sexual, el aborto y el SIDA.
Cualquiera puede ser la teoría que pretenda ex­plicar las causales de la aparición de este fenómeno musical, lo cierto es que destruye los valores tras­cendentales del cristianismo que resguardan a nues­tros jóvenes, ya que significan un modo de vida sana para toda la sociedad.
En medio del estrépito de un país en derrumbe moral, no es nada sorprendente el aluvión rockero que en forma de torrente de aguas servidas viene arrasando, como un tsunami, con un importante segmento de nuestra juventud.
Cualquier persona medianamente pensante, pre­ocupada por la juventud del país, se estará preguntando qué intereses se mueven detrás de tanto despliegue de difusión y promoción, por todos los medios, convocando a miles de jóvenes a estos amon­tonamientos llamados megafestivales, de dudosa ca­tadura.
¿Serán sólo intereses de ganancia asegurada?; o también, estará operando detrás de esto, la carga perversa que desde sus orígenes arrastra esta músi­ca, manipulada en la sombra por personajes u orga­nizaciones con propuestas que no se publicitan, pero que se revelan en los mensajes subliminales que se les hace llegar a los jóvenes.


Herbert Marcuse
El rock nacional (extraña denominación) con alguna característica propia, participa total y abso­lutamente de la filosofía del rock'n’roll: parte de una concepción de vida sin esperanza, anárquica y autodestructiva, para avanzar por un camino sin Dios, sin valores trascendentes, inmersa en el submundo de la droga, de la promiscuidad, el alcohol y la violencia; sin familia y sin modelos.
Para que a nadie le queden dudas y pueda pen­sar que estas afirmaciones son irreales e infundadas, transcribo aquí, algunas letras rockeras en las que hay reiteradas incitaciones al consumo de drogas y elogios a la homosexualidad, al sexo libre y la violen­cia.
Estás buscando alguna religión/estás buscando un incienso (droga).../ estás buscando un porro (marihuana) de papá. (Un símbolo de paz, Charly García).
Si estás entre volver y no volver (a la droga)/si ya metiste demasiado en tu nariz (cocaína)/..../(Cable atierra, Fito Páez).
No quiero estudiar, ni ir a trabajar, vivo al borde de la ciudad/me quiero volar, tengo que escapar... (Chico marginado, M. Mateos).
Cambiaste de tiempo y de amor/ /cambiaste de sexo y de dios/.../y en sensual abandono vendrá (droga)/ /y llevas el caño a tu sien/bang, bang, bang (Charly García).
Se empezó a cansar/ y así probó algunas pasti­llas/ se volvió a cansar/y no paró hasta la heroína / / dicen que un ángel lo atrapó en el baño /...(Fito Páez).
Un señor que yo conozco/anda, siempre con muchachos/../en un baño de Lavalle/...(obscenidad)/(Acuarela homosexual, C. García).       
Estos son los modelos que se proponen a nues­tros jóvenes a través del rock. Seguir con ejemplos como estos sería interminable.
La conclusión de este trabajo será una retros­pección a Carmen de Patagones, considerando que encaja perfectamente aquí.
No es una referencia al hecho en sí, harto cono­cido, sino al tratamiento que le dieron los "medios" y la casi totalidad de los analistas, que mientras se rasgaban las vestiduras miraban para otro lado para no decir con claridad cuáles fueron las verdaderas influencias que llevaron al joven a cometer el delito.



Charly García destruyendo su guitarra.

Con el sensacionalismo característico de los medios argentinos, se dieron numerosas explicaciones, todas muy racionales, pero que esquivaban prolijamente el tema del rock y su nefasta influencia. Nada de esto era tenido en cuenta como hecho determinante de la tragedia.
Se sabía que la afición musical del joven había sido primeramente hacia un género de apología al delito y que posteriormente había evolucionado hacia el denominado Satán Rock, encarnado en Marilyn Manson. Su idolatría por este personaje de sexo indefinido y declarado seguidor del demonio, evidente en la extraña vestimenta que utilizaba (generalmente negra) y en las citas textuales de las canciones y pensamientos de esta "estrella” del rock.
Algunos de sus mensajes fueron: "Si alguien sabe el sentido de la vida, que lo escriba". "La mentira la única felicidad".
¿Qué quería decir con esto, este joven? Que los argentinos vamos por mal camino.
Y así terminó silenciado y ridiculizado un aspecto importante del componente de este drama, que mostró palmariamente la influencia destructora del rock en los jóvenes.

José Eduardo Alonso
ExDirector del Conservatorio Provincial de Música de Córdoba.
Córdoba, 8 de febrero de 2005.

Patria Argentina, Julio de 2005.



jueves, 8 de agosto de 2013

CHARLY GARCÍA: “LO QUE VOY A HACER EN EL COLÓN ES REVOLUCIONARIO”



julio 28, 2013

Presentará una obra llamada “Líneas Paralelas –Artificio Imposible” junto al músico Alejandro Terán y más de cincuenta instrumentistas.





“Nunca creí en ese disparate llamado rock nacional. No existe. Es rock y punto. Creo que uno de los graves problemas de la música argentina es su carencia de identidad nacional. Hablo de esta época. Que se junten cuatro o cinco pibes en la casa de uno y empiecen a tocar caca me parece bárbaro. Son ciclos a cumplir, cuatro o cinco años. Pero si el resultado final, cuando son tipos grandes, es Soda Stéreo o Charly García, estamos fritos”.


Astor Piazzolla, “A manera de memorias”.