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sábado, 31 de agosto de 2019

LA ANTI-MÚSICA




Por
Christopher Fleming




Vivimos en una época paradógica. Por un lado, muchos siguen apreciando la belleza; pero por otro lado, el mundo moderno parece incapaz de producir belleza. A pesar de los estragos causados por la música Pop, las salas de conciertos se siguen llenando cada vez que se interpreta el Requiem de Mozart; todos los días hay cola para entrar a las grandes pinacotecas del mundo, donde se exhiben las obras maestras de las bellas artes, como El Prado de Madrid, The National Gallery de Londres, el Louvre de París, etc.; siempre hay miles de turistas deambulando por Venecia, rindiendo homenaje a la ciudad más bella del mundo. Sin embargo, la música, las obras de arte, y los edificios de cualquier tipo que se crean hoy en día son casi todas inconmensurablemente feas. Además, ni siquiera gustan al público. No hay más que acudir a un concierto de música clásica de “vanguardia” o darse un paseo por un museo de “arte moderno”; por mucha publicidad y apoyo institucional que se den, no van más que cuatro gatos.

¿Cómo es posible que haya tal abismo entre lo que se crea y los gustos reales de la gente? Como músico y profesor de conservatorio, puedo hablar con conocimiento sobre lo que ocurre en el mundo de la música. Dentro de la música clásica, o como se denomina a veces, la “música culta”, existen dos tipos de compositores: primero, están los compositores que componen para su disfrute y para el disfrute de su público. Lo podrán hacer con más o menos acierto, con mejor o peor gusto, pero lo cierto es que intentan crear música que guste. Dicho de otra manera, sus composiciones aspiran a ser bellas en algún sentido. Luego están los compositores que les importa un rábano si su música gusta a alguien; normalmente ni siquiera les gusta a ellos mismos. Lo que les motiva no es buscar belleza en sus composiciones, sino estar a la última, seguir las tendencias más vanguardistas. Tienen una idea en su cabeza y la siguen, sin importarles el resultado sonoro de su música.

jueves, 19 de noviembre de 2015

LA MÚSICA DEL DIABLO






Hoy en día la música que escucha la inmensa mayoría de los jóvenes es de origen satánico. Los géneros musicales del Rock and Roll, la música Pop, el Hip Hop, el Rap, el Funky, el Heavy y todo lo que se puede escuchar en la MTV y cadenas similares, es la música del Diablo. ¿Acaso soy extremista por hacer semejante afirmación? Si al lector le parece que sí, me permitirá al menos exponer las razones que me llevan a decir esto, y luego que cada uno decida por sí mismo. En esta primera parte del trabajo propongo examinar las raíces del Rock and Roll, su impacto revolucionario en la sociedad, y las primeras estrellas de los años ´50 y ´60.

Veamos los orígenes del Rock and Roll, empezando por su etimología. El término, aunque acuñado originalmente en canciones marítimas, en los años ´30 degeneró en una referencia velada a la fornicación. Fue el locutor de radio, Alan Freed, quien popularizó el nombre en referencia al nuevo género, una fusión entre el Rhythm and Blues, el Swing y otros estilos. Uno de los exponentes más importantes del nuevo estilo, que ejerció una gran influencia en músicos de Rock posteriores, al que muchos llaman el “abuelo del Rock“, fue el cantante y guitarrista Robert Johnson (1911-1938). Dicen que este personaje misterioso, que sólo grabó 29 canciones, del que muy poco se sabe, y que murió en circunstancias extrañas a los 27 años (inaugurando una verdadera tradición del Rock), adquirió su habilidad a la guitarra gracias a un pacto con Satanás. Esto lo confirma la letra de su canción Crossroad Blues, en la que narra el encuentro con Satanás en un cruce de caminos; éste le ofrece fama y dinero a cambio de su alma y el joven músico acepta el trato. En la canción Me and the Devil Blues, Johnson cuenta lo que fácilmente se puede interpretar como el Demonio que aparece una mañana para cobrar su parte del trato. Esto es lo que dice (traducción mía):

Esta mañana temprano
Cuando has tocado en mi puerta
Esta mañana temprano, OOH
Cuando has tocado en mi puerta
He dicho “hola, Satanás
Creo que es hora de irse”

El logro de Freed fue extender la incipiente música Rock a un público blanco, mientras el Blues siempre había sido una música exclusivamente negra. El primer gran éxito del Rock and Roll, que convirtió el género en un fenómeno de masas, llegó en 1954 con Rock Around the Clock de Bill Haley, y la mayor revolución social de los tiempos modernos había nacido.