Google-Translate-Chinese Google-Translate-Spanish to French Google-Translate-Spanish to German Google-Translate-Spanish to Japanese Google-Translate-Spanish to English Google-Translate-Spanish to Russian Google-Translate-Spanish to Portuguese Google-Translate-Spanish to Italian
Mostrando entradas con la etiqueta Magia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Magia. Mostrar todas las entradas

sábado, 19 de octubre de 2013

Aleister Crowley: Magia y Rock 'n' Roll (2)




Escribe Esteban Elías

PCI 

En esta segunda entrega de nuestro dossier sobre Magia, Esoterismo y Satanismo presentamos una semblanza de Aleister Crowley, el gran popularizador de la Magia en el siglo XX, teórico de la revolución cultural de los años '…60 y de su herencia más dañina, la contracultura del Rock. Hoy ya se promueve en el nivel masivo el culto satánico, y la Magia aparece como un divertimento inocente que los padres entregan a sus hijos, poniendo como modelo al siniestro Harry Potter. Las raíces de este movimiento actual se analizan en esta segunda de tres entregas semanales.


"Do what Thou wilt..."
("Haz lo que quieras", del "Libro de la Ley", de Aleister Crowley parodiando a los Mandamientos)

Resulta imposible en una exposición analizar pormenorizadamente la etiología del fenómeno. Ni siquiera es posible seguir con precisión los rastros que nos llevan de un Picco de la Mirándola a un Eliphas Levi y de allí a la contracultura actual. La difusión de sus consignas desde sociedades iniciáticas, la multiplicidad de personajes, doctrinas, etc., lo tornarían también dificultoso aunque el espacio fuese mayor. Pero de todos los personajes que marcan esta época, hay uno en el cual vale la pena detenerse un poco. Su nombre, Aleister Crowley. Nacido en 1875 y fallecido en 1947, se convierte en uno de los hilos conductores más firmes entre las antiguas prácticas de la magia y las manifestaciones contemporáneas más significativas de dicho fenómeno, no existiendo prácticamente libro que trate la historia de la magia occidental que no le dedique un capitulo. La mayor parte de los datos que se poseen de su vida están recopilados en una biografía suya de Symonds. Hijo de una familia puritana típica de la Inglaterra victoriana reacciona desde joven contra las prácticas religiosas impuestas por su familia. La muerte de su padre le permitió **cursar estudios en Cambridge. A la muerte de su madre, la herencia de una fortuna de 40.000 libras esterlinas tuna de 40.000 libras esterlinas le permite realizar su sueño de recorrer el mundo en la búsqueda de los conocimientos iniciáticos que se ocultan en el submundo de la época. En 1897 pasea por París, Alemania, Rusia y Polonia. En 1898 un astrólogo llamado Baker, en Suiza, lo descubre y con él vuelve a Inglaterra donde conocerá a George Cecil Jones, por la época dignatario de la logia "Golden Dawn" (Aurora Dorada) dedicada el estudio de la cábala operativa y la magia ritual. Aleister toma el nombre de "Hermano Perdurabo" y conocerá al poeta irlandés William Butler Yeats y al Gran Maestre Sammuel Lidells Mathers, jefe espiritual de la logia. Otro personaje que conoce en la época es un tal Allan Bennet, que será su mejor amigo de la época. A él Crowley le encarga la compra de una vasta colección de obras de esoterismo, cábala, astrología, espiritismo, alquimia. Bannet -que introdujo a Crowley en el consumo del opio- partirá para Ceylán y Birmania en la búsqueda de la verdadera fuente del esoterismo. Crowley lo visitó en sus viajes por esos lugares.
Años más tarde, Bennet, volvería a Inglaterra como fundador d una misión budista dedicada a la difusión del yoga tántrico. A partir de 1900, Crowley rompe con la logia Golden Dawn. Ya antes había adquirido una tenebrosa mansión en Escocia llamada Boleskin House. Según Frere "apenas establecido en su propiedad, se dedicó a instalar un oratorio y a consagrar diferentes objetos de culto Los campesinos y el personal de servicio del lugar no tardaron en espantarse: ocurrieron escenas de demencia entre el personal de la casa, apariciones y ruidos siniestros colmaron todas las noches, se le sorprendió muchas veces acompañado de un grupo amenazador, mientras celebraba extrañas ceremonias en las noches de luna llena. Hombres y mujeres bailaban alrededor de una gran hoguera". (10)
En 1900 viaja a México donde un hechicero azteca -Don José Medinale- comunicará la enseñanza del esoterismo local, la iluminación conseguida por el consumo de alcaloides alucinógenos extraídos del peyote. En San Francisco se dedica por un tiempo a la magia sexual, práctica que no abandonará por el resto de su vida. Con elementos tomados de diversas tradiciones esotéricas, Crowley elaborará una nueva síntesis de la cábala, del yoga tántrico, etc. El sexo aparece como el instrumento privilegiado para una "catarsis" análoga de la de ciertas sectas gnósticas y maniqueas que indudablemente no ignoraba. Estas técnicas las completará en un nuevo viaje a Ceylán y Birmania donde reencontrará a Bennet y con quien profundizará el yoga tántrico o yoga sexual. Esta influencia será tan profunda que se ha definido a su magia como un "tantrismo occidental".
Parece conveniente precisar un poco el contenido de esta práctica. "El principio fundamental del tantrismo de la Mano Izquierda tan común en la corriente budista como hinduísta de los tantra, es la transformación del veneno en néctar: del sexo que domina en potencia sexual liberadora. Es el uso para fines mágicos de las fuerzas físicas y psíquicas que rigen la actividad sexual normal... Es un hecho cómo en el tantrismo, el sexo se había convertido (para Crowley) en un medio para alcanzar a Dios. Veía en él la vía de la consagración... en su magia, el acto sexual era un acto místico. Llegó a escribir «la muerte más favorable es la que sobreviene durante el orgasmo »". (11) A fines de 1902, pasa un tiempo en París, luego de nuevo a Escocia, allí enamora a su propia hermana Rosa, a quien rapta y hace su esposa, con ella viaja nuevamente a Ceylán, donde la inicia en la magia sexual y luego se traslada a Egipto. Allí, cuentan, tiene su momento de mayor plenitud, cuando se le aparece un ser extraño llamado Alwwas y le dicta su obra fundamental "El libro de la ley", también le ordena la fundación de una nueva logia llamada Astrum Argentum. Cuál era el contenido de esa nueva "revelación". El final de un eón, de un ciclo cósmico, el de Osiris, que según Crowley era la Era Cristiana del "dios que muere"… a partir de 1904, comenzaba la Era de Horus, el dios de la Violencia, del Éxtasis, del Fuego y del Rayo. Este nuevo eón ten{ia que ser dirigido por aquel a quien el Apocalipsis de San Juan llamaba "la Gran Bestia". Crowley no duda en afirmar que él es a quien se refiere la profecía. A partir de ese momento se autodenomina Megatherion 666. A su mujer la denomina "la mujer escarlata" encarnación de la Babilonia descripta por Juan en Cap. XVII del Apoc. La pobre mujer termina destruida por las prácticas de magia sexual a que Crowley la obligaba, muriendo en un asilo, víctima del alcohol, luego de ser abandonada por Crowley en 1911. Vuelve a Inglaterra, funda el A.A., viaja por el mundo, especialmente por Norteamérica y Canadá. Vuelve a Inglaterra, nuevamente a Francia, donde será expulsado en 1920 por los escándalos de su comunidad en Fontainebleu, donde convivía con más de una docena de mujeres simultáneamente. Se instala en Cefaló, Sicilia. Allí funda su nueva residencia que llamará Theleme, en abierta referencia a la obra de Rabelais. Las prácticas consistían en una extraña mezcla de yoga tántrico, consumo de alucinógenos de varios tipos y la práctica de todo tipo de perversiones sexuales. Las denuncias sobre la realización de crímenes y sacrificios humanos se hicieron cada vez más reiteradas, hasta que finalmente las autoridades italianas terminan por expulsarlo en 1922. Nuevamente recorre el mundo para terminar en Inglaterra en 1939, de donde aparentemente no se moverá. Sus últimos años se dedica a la redacción de sus obras de magia y a la publicación de los antiguos manuscritos. También fundará una editorial de temas de ocultismo en Inglaterra. En 1947, muere víctima de sus excesos a los 72 años.


¿Por qué nos hemos detenido tanto en historiar la biografía de tan siniestro personaje? Porque casi todas las investigaciones sobre este tipo prácticas mágicas en la actualidad nos remiten de alguna manera a lo que Crowley dejó, sobre todo un manual para los que quisieran desentrañar el secreto de su obra. Lo tituló Magick, con K final modificando la ortografía inglesa normal. Allí podemos encontrar toda una serie de definiciones que explican el sentido de situaciones curiosas que los medios masivos o cierta prensa nos ofrece en dosis cada vez mayor. Al comienzo de la obra ya encontramos una afirmación coincidente con lo que hasta aquí venimos diciendo sobre magia y ciencia moderna. Crowley se ocupa de ello en las primeras páginas de su obra: "La Magia es el más alto, más Absoluto y más Divino Conocimiento de la Filosofía Natural, el desarrollo de estos trabajos permite la concreción de maravillosas operaciones a través de un correcto entendimiento de las virtudes interiores y ocultas de las cosas... De donde los magos son diligentes y profundos conocedores de la naturaleza, y por causa de su habilidad, saben cómo anticipar un efecto, lo cual para el vulgo sería un milagro... por lo tanto su concepción fundamental es idéntica a la ciencia moderna… el sostén de todo el sistema es la fe implícita, pero firme y real en cuanto al orden y uniformidad de la naturaleza... Por lo tanto la analogía entre las concepciones científicas y mágicas del mundo tiene la misma raíz. En ambas la sucesión de los hechos es perfectamente regular y cierta, siendo regulada por leyes inmutables, la operación por la cual puede ser prevista y precisamente calculada... La profesión pública de la magia ha sido uno de los caminos por el cual el hombre ha adquirido el supremo poder, ha contribuido a emancipar al género humano de la esclavitud de la tradición y elevarlo a una vida más libre y engrandecida, con una mayor amplitud de criterios sobre este mundo (aquí Crowley cita a I C. Frazer, uno de los jefes de la Golden Dawn) (10). El mismo define a la magia como "la ciencia y el arte de causar cambios para que ocurran en conformidad con la voluntad" (11) y sostiene que el postulado de ella es que "cualquier cambio requerido puede ser efectuado por la aplicación de fuerza en grado y clase apropiada en la manera debida y a través de un medio adecuado al objeto propiamente dicho". Si analizamos ambos conceptos podemos inferir de ellos ciertas características que la lectura de la obra confirma:

- Primero, la concepción de la realidad como problema y no como misterio.

- Segundo, que el saber es poder, o dicho de otra manera, el saber que interesa es el saber práctico, poiético… la teoría se subordina a la praxis.

En el canon de su Misa Gnóstica evocará especialmente a Sir Francis Roger Bacon, de quien tomará la frase "el saber es Poder".
Por último "la clave es el antropocentrismo"... los Dioses son los enemigos del Hombre… es a la Naturaleza que el Hombre debe vencer antes de entrar en su reino, El verdadero Dios es el Hombre. De estos Dioses... todos los poderes de la naturaleza son esclavos rebeldes. Esto es lo que el Hombre debe pelear y vencer con el poder y en nombre de la Bestia que los benefició, el Teitán, el Mago, el Hombre, cuyo número es 666" (pág. 153). El antropocentrismo más radical, signo característico de la modernidad se encuentra aquí de modo eminente y claro.

Manifestaciones Actuales

Variados ejemplos de estas manifestaciones suceden en nuestros tiempos. No podemos aquí analizarlos en profundidad, ni siquiera sería posible la enumeración de todos ellos. Por lo cual nos vamos a limitar a analizar con cierto detalle una de las más actuales y de mayor alcance y sobre todo, de mayor influencia en la juventud.

La Cultura del Rock

Nacido como fruto maduro de la civilización tecnológica de los países más avanzados, muestra hoy en día esa manifestación de esoterismo mágico que nos preocupa. No sólo es un género de música, es una forma de cultura -de contracultura más precisamente-. Cuando uno asiste a los recitales o habla con el 1% de los fanáticos se da cuenta rápidamente de que no se está ante un simple gusto artístico, es mucho más que eso. En una exhibición artística hay una clara distancia entre el público y el concertista. La contemplación de la obra de arte requiere de cierta distancia entre ella y el público.
No hay nada de ello en un recital de rock. El público busca identificarse con los que están en el escenario, sentir lo mismo, pensar lo mismo, hacer lo mismo. Las categorías de la liturgia nos resultan más aptas para comprenderlo que cualesquiera otras. La adhesión que los distintos grupos concitan entre sus "fans", es claramente religiosa entre los más íntimos. Ellos usan en sus ropas los nombres de sus ídolos, copian su forma de vestir, de hablar, de pensar y comportarse.
Si hacemos un análisis mayor del fenómeno y lo comparamos con un esquema elemental de antropología cristiana, rápidamente advertimos que estamos ante una concepción diametralmente opuesta.
Para la concepción cristiana del hombre, éste es naturaleza sobrenaturalizada por la Gracia. En la naturaleza -unión de cuerpo y alma- radican diversas potencias: inteligencia y voluntad… irascible y concupiscible… sentidos internos y externos. Cada uno tiene su objeto propio al cual tiende a través de actos. La ética cristiana se ocupa de que esa tensión se haga habitual. Por eso en cada potencia se buscan inscribir determinados hábitos que faciliten las operaciones, las virtudes.
Con la gracia el cristiano también recibe ciertos hábitos infusos que o le sobrellevan sus potencias naturales (virtudes teologales y morales infusas) o le permiten un modo divino de operar dones del Espíritu Santo.
El rock se presenta en primera instancia como una apología de la pura afectividad y sensibilidad. Su mensaje se dirige principalmente al concupiscible. La idea central es la del Amor, pero reducida en un principio al "amor" posible entre una chica y un muchacho. La segunda oleada -representada por los Rolling Stones, The Who, etc.- va a acentuar el carácter materialista reduciendo el Amor a la idea de placer. La apología de todas las formas de perversión sexual, presentadas como formas de liberación de tabúes, se pueden encontrar en los textos de las canciones de estos y otros grupos de fama. La misma vida de los artistas, donde ni la homosexualidad ni ninguna otra perversión queda excluida, corroboran el mensaje. Como esto evidentemente choca contra ciertos criterios, se proveerá correlativamente una idea naturalista del hombre a lo Rousseau. La identificación de libertad con espontaneidad y de ésta con el núcleo de la dignidad humana. De allí el odio a todo orden que no emane del propio yo, considerado como opresivo y alienante. La consigna de la Revolución del '68 "Prohibido prohibir" fue anticipada y proyectada a los cuatro vientos por distintos grupos. Esa lucha tenía enemigos concretos. La familia, en especial la autoridad paterna, será el primero. Se la presenta como "represiva, castradora, alienante", etc.
Al escuchar las letras de las canciones (desde los Beatles en particular) vemos como la sociedad política en sus manifestaciones de autoridad -policía, maestros, autoridades políticas y militares- serán los próximos en recibir la descarga que ya recibiera la autoridad paterna. Es difícil que un recital no termine con insultos y agresiones a quienes representan "la autoridad".
Por último, el atacado es Dios, fuente de toda autoridad. La letra de "Imagine" de Lennon es tal vez el mejor resumen de esa filosofía. ("Imagínate que no exista el cielo / es fácil si tú quieres / que no haya infierno debajo nuestro / sobre nosotros solo el firmamento / Imagínate que no haya países nada porque morir ni por que matar / y que tampoco haya religión. / Imagínate a todo el mundo / viviendo la vida en Paz / Tú dirás que soy un soñador. / Pero no soy el único. Espero el día que te nos unas y el mundo sea uno"). Primero destrucción de la idea de premio-castigo eterno, con lo cual sólo queda la posibilidad de una religión inmanente. Eliminación de la sanción de la ley moral que se reduce a un consejo, que si se desobedece no acarrea consecuencias eternas. Negación de la religión.

Destrucción también del arraigo temporal que son las patrias, y en lógica consecuencia desaparición de la virtud del patriotismo y la justicia legal. En algunos casos también la apología de la violencia, como en el de los grupos "heavy metal") ya anticipada por los Stones. En otros, del pacifismo absoluto. Conclusión: unánime destrucción de la virtud de la fortaleza a la que repugna tanto la cobardía como la violencia. Rechazo de la Templanza, de la Fortaleza, de la Justicia. Tampoco las virtudes intelectuales se salvarán. El desorden moral, por grave que sea, siempre tiene el límite que la inteligencia presenta, al marcar un orden de las cosas del cual el "yo" no es autor, aunque más no sea en el orden material.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Esoterismo, Magia y Ciencia: Desafíos de la Posmodernidad (I)




Escribe Esteban Elías


En la edad de la ciencia y la razón, recrudece la brujería, el esoterismo y las falsas doctrinas espirituales. Se abandona la tradición religiosa de occidente para caer en las más variadas y absurdas "filosofías" orientales y en los más antiguos fetichismos paganos. Solo que ahora sobre la base de una sociedad que ha abandonado voluntariamente al Dios verdadero y a la Iglesia que la forjó. (Primera de tres entregas).

Basta una somera recorrida por las librerías de cualquier ciudad, o un vistazo a los avisos clasificados de los diarios para darnos cuenta de que magia, ciencia y religión son temas de moda. ¿Cómo es posible que en pleno siglo XXI tengan tanto mercado "tarotistas", "mediums", "magos", "hechiceros"? ¿No estamos en los tiempos de la conquista del espacio, de la ingeniería -y de la manipulación- genética, la informática y la robótica? ¿Cómo es posible que estos "progresos" convivan con el resurgimiento del "culto de Isis", el I Ching, y otras prácticas que varios milenios de evolución deberían haber enterrado y sólo algún arqueólogo tendría interés en resucitar?
¿No hemos cerrado apenas el "siglo del ateísmo"? ¿No se habla por todas partes de un franco retroceso de las religiones y de un avance del laicismo, del secularismo o naturalismo? ¿Cómo conciliar el materialismo y el hedonismo reinante con la proliferación de cuanta curiosidad pseudorreligiosa, numinosa o mágica prospera en la actualidad?
Preguntas todas estas que no se pueden contestar de manera simplista y que requieren precisar conceptos para no inducir a error.
Por religión entendemos el acto de "religar," de reatar "vínculos" y la historia de la cultura nos muestra que el hombre es un animal religioso. Como lo ha explicado Di Pietro, "la vinculación con lo sacro, es una nota esencial de la cultura" (1). Un tema apasionante, que nos permite explicar con claridad este caótico mundo moderno en el que vivimos: la refutación del axioma central del positivismo historicista del siglo XIX, a saber, que lo "religioso" constituye un estadio de la conciencia humana en desarrollo, un elemento permanente del hombre. Como dice un interesante autor contemporáneo «Lo sacro no es una creación cultural, por la razón diáfana de que es un dato de funcionamiento, un factor incluido en el hecho de ser hombre. » (2)
El tremendo progreso de las ciencias y de las técnicas, lejos de cumplir el ideal decimonónico de reducir el espacio de las "creencias", de "lo sagrado", de "lo religioso", parece haber aumentado (y al mismo tiempo desviado) la necesidad que los hombres experimentan de estas cosas. Basta observar someramente las manifestaciones más exitosas de la cultura - o contracultura contemporánea- para advertirlo. Es decir que el hombre y la sociedad se pueden apartar de Dios, incluso negarlo y combatirlo, sin que por esto dejen de experimentar esa necesidad de los "religioso", de lo "sagrado". El término "ateísmo" sólo tiene sentido plena en la medida que se aplica con precisión a describir a los «sin Dios » entendiendo por tal al Dios verdadero. Pero creo que es difícil, por no decir imposible, llegar a encontrar seres humanos que adhieran realmente a esta postura entendiéndola de modo absoluto, es decir, sin creencia en «algo superior ».
Esto es así porque el hombre es un animal religioso. El acto propio de la religión es justamente la adoración. Podríamos decir que el hombre es un "ser que adora". Pero si bien el ateísmo estricto resulta casi imposible, la historia nos dice que el hombre perfectamente puede apartarse del Dios verdadero. Lo que sucede en esos casos -lo que siempre sucedió- es el fenómeno de la idolatría. Es decir, dar a otro ser el culto debido a Dios. El relato bíblico es aleccionador y arquetípico en este sentido: cuando el pueblo elegido se aparta de Moisés y su guía, no se hace "agnóstico" en sentido estricto, sino que despreciando al Dios verdadero, comienza enseguida a fabricar el Becerro de oro, y a adorarlo. Es decir, el espíritu humano, que ha cortado los vínculos con el Dios verdadero, no soporta este vacío y se dedica a una frenética creación de ídolos para llenarlo. Este fenómeno es perfectamente visible en la antigüedad precristiana, en las naciones no cristianizadas, y... llamativamente en el mismo Occidente de nuestros días.
Si se acepta lo dicho, creo que se podrían reformular algunos lugares comunes. Hasta ahora la filosofía de la historia, generalmente aceptada, es la que reconoce su origen en Condorcet y especialmente en Augusto Comte. Este último en especial, convenció a casi toda una generación de que "la marcha de la historia, la ciencia y el progreso" terminarían desalojando a la religión de la cultura y de la sociedad. Marxistas y liberales no hicieron más que seguir por el terreno abonado de la ilustración y el Positivismo. Incluso los católicos aceptamos de algún modo esto cuando decimos que la sociedad moderna se ha secularizado, se ha vuelto irreligiosa. Solo que los que unos proponen como un logro, como un progreso, nosotros lo vemos como una perdida… sin embargo, el hecho no se discute.
Si en cambio partimos del reconocimiento de que la dimensión religiosa es un elemento permanente del hombre, esa perspectiva ya no nos resulta satisfactoria. La verdadera comprensión del fenómeno de la modernidad nos muestra la descristianización del mundo, esto es claro, pero de ninguna manera que se haya hecho "irreligioso" o "laico" en sentido estricto. Han aparecido nuevas formas pseudorreligiosas, si se quiere formas idolátricas, de creencias y de comportamiento. A la pérdida de vigencia social y cultural del cristianismo le ha sucedido la creación de nuevos dioses, de religiones inmanentes. Hoy, como en tiempos de Moisés le sucedió al pueblo elegido, la humanidad se debate entre el Dios verdadero y los Becerros de Oro. Esta especial manera de ver el proceso de crisis del mundo moderno, creo, puede facilitar el diagnóstico y los caminos que debe recorrer la reconquista.


Cuando se comprende esto ya no llama la atención que la sociedad moderna, laica, secular, la del progreso científico, que desentraña los misterios de la materia, la que navega por el espacio extraterrestre, sea al mismo tiempo una sociedad que se vuelca más hacia la magia y las artes adivinatorias. La civilización que cree "superado el cristianismo" es invadida por sectas que postulan un orientalismo de tercera mano. El hombre que rechaza la Providencia Divina, acepta gustoso todo tipo de artes adivinatorias, cuanto más antiguas mejor: Tarot, I Ching, etc. Pero ¿no nos enseñaba el positivismo, que en la medida que aumenta la ciencia "desaparece la "superstición", la "creencia"? Cualquier visión realista de la última parte del siglo XX nos muestra la falsedad de este aserto.

Magia, ciencia y religión

Este es uno de los puntos centrales. La mentalidad decimonónica nos acostumbró a plantear estos tres aspectos de manera que la magia y la religión pertenecían al campo de la creencia, de lo irracional, solo aceptable mientras el hombre permaneciera en el "estadio teológico". Ciencia y magia aparecían como términos antitéticos. Pero si es así, cómo explicar este fenómeno que describe Pablo Capanna cuando dice: "la sociedad fundada en la Ciencia, en la política racional y en el predominio de los lazos temporales, es al mismo tiempo una cultura que se carga cada día más de características mágicas...
"... Vivimos en la era de la computadora que hace horóscopos y del astronauta con amuleto".
Que este fenómeno existe, es claro. Para prueba basta recorrer las librerías, o los canales "culturales" de televisión, o las páginas de Internet y se verá la invasión de bibliografía y programas o documentales sobre estos temas: artes adivinatorias, ovnilogía, magia blanca, magia negra, esoterismos diversos, ocultismo etc.
Cualquier revista o diario tiene su horóscopo. Las figuras de fama del mundo del espectáculo, de los deportes, de la política nos sorprenden recurriendo a adivinos, médium, pitonisas, etc. Véanse los avisos clasificados de periódicos y revistas diversas y se encontrará junto a la propaganda de psicólogos, y psicoanalistas a parapsicólogos, expertos del Tarot, del horóscopo (del clásico y del chino), mediums, mentalistas... Si se analizan los mayores éxitos en el mundo del espectáculo se verá que una de las películas más vistas en los últimos tiempos fue "La guerra de las Galaxias", extraña mixtura de progresismo cientificista combinado con una visión mágica del universo a través de elementos tornados del budismo zen. Otra: "Harry Potter". Finalmente, dejando a salvo el espíritu de su autor y de la obra que en la que se basó, mucha gente se acercó a la exitosísima trilogía del Señor de los Anillos en busca de estos mismos elementos.
La amplia difusión que la ovniología tiene en nuestros días es otra clara muestra del fenómeno que venimos describiendo. Allí se combina, o pretenden combinar, los últimos avances de la ciencia con la búsqueda de un pasado enigmático en las pirámides egipcias, en el valle del Uco, o en la Isla de Pascua o en el Tiwanacu. La fascinación por el mal ha convertido en éxitos taquilleros, partiendo de «El Exorcista », «Demiam », «Poltergeist», «Carrie» a incontables films y libros hasta la actualidad. Esta simbiosis entre la ciencia moderna y la magia podemos decir que tomó estado público con la aparición del libro de Louis Pauwels y Jacques Bergier "El retorno de los brujos", en 1960. Allí Pauwels explica cómo llegó a compatibilizar la concepción cientificista del mundo heredada de su padre con la visión mágica a la que había llegado por rechazo de la misma. Dice Pauwels: "Me puse, pues, a hurgar en el tesoro de las ciencias y de las técnicas de hoy, de manera inexperta, desde luego, con una ingenuidad y un asombro tal vez peligrosos, pero propenso al florecimiento de las comparaciones, de correspondencias, de acercamientos reveladores. Entonces volví a encontrar cierto número de ideas que había tenido antes, desde el punto de vista del esoterismo y de la mística, sobre la grandeza infinita del hombre".
Si profundizamos un poco más veremos que la idea de Pauwels refleja un estado más generalizado en la cultura contemporánea que lo que a primera vista pudiera parecer.

Un poco de historia

Empecemos por algunos datos históricos interesantes. Normalmente se atribuye a la religión -en la versión comtiana antes mencionada- un vínculo especial con la magia, y a la ciencia moderna, el mérito de haberla desterrado de los lugares donde hoy predomina. Nada más falso. Lo que la historia demuestra es que en épocas de fervor religioso, la magia prácticamente desaparece. Así sucede en la plenitud medieval de los siglos XI a XIII. Por el contrario es en el Renacimiento, nacimiento de la «ciencia moderna», cuando vemos simultáneamente un renacer del interés por la magia y el ocultismo en todas sus formas. "Durante siglos se ha enseñado que el Renacimiento fue amanecer de la Edad de la Razón, cuando en realidad, se trató de una de las épocas más mágicas que se recuerden" afirma Capanna. La Obra de Sarton por él citada: "Seis alas. Hombres de ciencias renacentistas", aporta datos de interés sobre este aspecto aún no profundizado de la época. Eusebí Colomer en su obra "De la edad media al renacimiento" nos muestra la importancia de la influencia de la cábala judía en la obra de un Picco de la Mirándola. Dice Capanna al respecto: "Basta recordar que Kepler elaboraba horóscopos y escribió el relato de un viaje exótico a la luna, a la cual viajaba llevado por demonios… que el algebrista Cardano aseguraba tener contactos con enviados de otros planetas, y Napier, el creador de los logaritmos, era alquimista. Fue la época en que se produjo una verdadera pandemia de brujería en toda Europa: la astrología está en todas las Cortes… la alquimia alcanzó su apogeo. Por último, digamos que la idea heliocéntrica se introduce en el pensamiento occidental a partir de la difusión de los Libros Herméticos (en cuya autenticidad aún creía Newton) y las vinculaciones esotéricas de Nicolás de Cusa y Copérnico. Muchos filósofos de la época, como Pico de la Mirándola, Marsilio Ficino y Giordano Bruno, practicaron la magia".
También en el siglo XIX, la era de la Razón y de la Ciencia, sobre todo en su segunda mitad, es apreciable una reaparición de la magia en Europa y en América. La difusión mundial de la masonería, sobre todo en sus ramas esotéricas, como así también ciertas sectas vinculadas a ella parecen haber tenido una clara relación con este resurgir. El Romanticismo mundial de la masonería, sobre todo en sus ramas esotéricas, como así también ciertas sectas vinculadas a ella parecen haber tenido una clara relación con este resurgir. El Romanticismo aporta el clima intelectual propicio para este despliegue. Personajes como Madame Blavatsky, Allan Kardeck, Stanilas de Guaitas, Eliphas Levi, Papus y otros hacen su agosto en la misma sociedad que veneraba a Comte, que creía en el Progreso Indefinido a lo Condorcet y que veía difundirse las tesis de Feuerbach, Engels y Marx.

Es sobre todo en el arte donde esto es más visible. El éxito de personajes como Frankenstein y Drácula en la literatura decimonónica es particularmente significativo, sobre todo el primero, en el cual la fascinación por el mal, por lo tremendo, se presenta asociada con el avance de la ciencia como palanca del "hombre prometeico". Por último, ya en el siglo XX y en especial a partir de los sesenta es visible en diversos aspectos de nuestra cultura (o contracultura) esta alianza enigmática de la ciencia y la magia que para muchos espíritus aparece como perfectamente compatible