miércoles, 27 de noviembre de 2013
DANIEL GRINBANK Y MALVINAS: CÓMO SE MONTA UNA OPERACIÓN DERROTISTA DE RETAGUARDIA.
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Grinbank piensa en inglés. |
El empresario judío Daniel
Grinbank explicó cómo se realizó un festival de música supuestamente para
apoyar la campaña de la guerra contra los piratas ingleses pero fue boicoteada
por él mismo y los músicos de rock a los que invitó.
"Mi
hermano es quien sangra conmigo en el campo de batalla".
William
Shakespeare.
Daniel
Grinbank es empresario del rock y durante la guerra de Malvinas fue el
organizador del "Festival de Solidaridad Latinoamericana". Años
después, contó cómo utilizó ese espectáculo para difundir un mensaje derrotista
entre los jóvenes:
“…Voy
a contar la verdadera historia de ese festival… con lo que siento hoy que
significó Malvinas… Ese festival parece haber sido un punto altísimo de
utilización de la juventud y el rock por parte de los militares… es cierto, yo
organicé aquel festival… estaba claro que la toma de las islas era un intento
de los militares de perpetuarse en el poder. Siempre aborrecí la invasión. Unos días después, la guerra se había
convertido en una suerte de nuevo mundial de fútbol y eso me volvía loco,
el ‘estamos ganando’ me enfermaba. Enseguida llegó la prohibición de música en
inglés en las radios, una verdadera aberración cultural, completando ese gran
circo al servicio de los intereses de los militares de seguir en el poder.
Cuando me llamó el Comando en Jefe del Ejército para organizar el festival tuve
mis grandes dudas… me proponían organizar el evento detrás del espíritu ‘el
pueblo apoya esta guerra’ y a la vez me ofrecían un aparato de promoción
infernal. Se iba a llamar Festival de Solidaridad Latinoamericana. […]
Ninguno de los artistas que
participaron mencionó la palabra soberanía y esto es importante: todos hablaron
de paz. […] En ningún momento se mencionó peyorativamente a los
ingleses y en cambio se abundó en el tema de la paz. […] Lo que finalmente se
transmitió ese día en directo fue antibelicista, antisoberanía. Quizás muchos de los que estaban allí apoyaban la
reivindicación y no la metodología. Yo
no apoyaba ni los métodos ni el objetivo”. (Daniel Grinbank, Página 12,
2/4/92).
QUE
NADIE LO OLVIDE.
MÚSICA DEL CIELO
Anton Bruckner (1824-1896)
“Bruckner pasó los últimos años de su
vida en la paz y la tranquilidad de Belvedere, hundido en su música y en sus
meditaciones religiosas. Siempre había sido muy devoto, y se dice que cuando
era organista besaba con gran humildad el órgano después de cada servicio. Y en
el Conservatorio acostumbraba a hincarse de rodillas para rezar en silencio
cuando sonaba la campana del Angelus. Su Novena Sinfonía la dedicó a su amado
Dios de los Cielos. Cuando trabajaba en la partitura de esta obra, murió de
repente, de un ataque cardíaco, a los setenta y dos años”.
(El mundo de la música – K.B. Sandved).
MÚSICA DE LA TIERRA
Franz Joseph Haydn (1732-1809)
“Haydn conservaba su profunda fe infantil
en la religión católica. Al frente de todas sus obras escribía siempre las
palabras IN NOMINE DOMINI, y si creía que alguna no le salía bien, rezaba
devotamente para que Dios le ayudase. ‘Nunca me ha fallado esto’, decía”.
“Todas sus composiciones anteriores
habían sido escritas para su inmediata ejecución ante un auditorio conocido. La Creación expresaba su gratitud a Dios
por la vida que le había dado, por lo que le alegró sobremanera el triunfo que
obtuvo y que se repitiera varias veces inmediatamente después de su primera
audición”.
(El mundo de la música – K.B. Sandved).
EL GRAN NEGOCIO DE PERDER A LOS CHICOS
A estas alturas parece muy claro que el
rock and roll (aquí llamado “rock nacional”, lo cual es tan absurdo como hablar
de “tango japonés” o “chacarera española”), se vende muy bien porque no deja de
ser una especie de droga que hace que los jóvenes y los que creen que
escuchando tal música lo siguen siendo, gozan de la vida con entera libertad,
ya que, como vende en su consigna el diario “de derecha” La Nación, “La vida es para
gozarla, la vida es para vivirla mejor”, slogan materialista que el
capitalismo que los rockeros dicen repudiar les mete en sus cabecitas, en sus
ojos y en sus oídos (para no ir más abajo). Lo cual ya está instalado por la
revolución cultural que a través del lema masónico de Thelema “Haz lo que
quieras” o, en otras palabras, “sigue a tu corazón”, empuja constantemente al
desagüe a los jóvenes que escuchan desde sus primeros años la consigna tramposa
de “La vida es para gozarla, la vida es
para vivirla mejor”, que no conduce a otro lugar sino al terrible infierno
urbano de Cromagnon, y a los rockeros a una muerte temprana o un largo y ruinoso padecimiento disimulado a base de prestaciones interminables de drogas y cuidados intensivos. Pero La Nación y Clarín y otros mercaderes de la mentira
siguen haciendo su negocio, sin que pase nada. Al menos desde acá lo advertimos.
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