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domingo, 31 de agosto de 2025

MERAS GARGANTAS DE SATÁN

 



POR TOMÁS I. GONZÁLEZ PONDAL

 

Si por alguna razón hemos quedado atados a cadenas musicales dañinas (las que fueren), conocidas las ataduras deben romperse y caminar hacia la liberación.

Mucha de la música de hogaño es una directa apología al mundo de las tinieblas. Hace un tiempo lo digo y lo repito aquí ahora: mientras las masas se sumergen en una indiferencia atroz sobre el destino eterno de las almas y hasta en clara burla de las postrimerías, sus grandes ídolos, por ejemplo, los rockeros, son decididos adeptos de los espíritus infernales.

Un mes atrás ha muerto Ozzy Osbourne, cuyo apodo fue, ni más ni menos: “El Príncipe de las tinieblas”. Por si alguien no lo sabe, dicha expresión es reservada por las Sagradas Escrituras exclusivamente para Satanás. El hombre de los gritos feroces (¿cantante?) con enterísimo agrado portaba su apodo y así se hacía llamar.

Me causa gracia mirar en un matutino que una periodista gaste tinta hablando sobre el anglicanismo de Osbourne, no solo porque el demonio está en la base de la herejía protestante, sino porque el desequilibrado masticador de murciélagos, derechamente practicaba el satanismo hasta en la elección de la silla en la que se sentaba.

PONZOÑA DIABOLICA

Estos personajes llamados rockeros, aclamados por el mundo y a los que se les distingue concediéndoles estrellas de fama, más que cantantes son gargantas de Satán: canalizan la ponzoña diabólica a través de hombres.

La referida periodista pretende informar sobre el modo orante del desquiciado de los alaridos que ha fallecido hace poco, sosteniendo: “habla con Dios en oración siempre antes de cada actuación. Es de hecho así como cierra su documental God Bless Ozzy.” Hay que decir que estos sujetos llaman a Lucifer, dios, y no solo lo llaman así sino que lo tienen por su dios.

Osbourne llegó a decir en su tema “Holy for Tonight”: "Ora por mí, padre, porque no sé lo que hago. Soy un monstruo, sí, debes haberlo leído en las noticias. No sé cómo empezó pero sé exactamente cómo acaba".

Mientras el modernismo puso tremendas trabas al ascenso de las almas por el camino de la perfección, esto es, la santidad, el satanismo extendió sus vías de acceso de una manera pasmosa y para el descenso de las almas por los caminos de la perdición. Por eso es tan fácil en estos días encontrar verdaderos satanistas y tan difícil hallar verdaderos santos. Y, no deje de decirse: el modernismo sirve y sirvió muy gustoso al satanismo.

No es casualidad que el P. Corrado Balducci en su libro Adoradores del Diablo y Rock Satánico, apunte contra la comunión en la mano modernista, la que, claro está, le vino como anillo al dedo a los satanistas. ¡Ay de los malditos indultos que desde 1969 se dan para permitir la aberración! ¡Ay de las Conferencias Episcopales que vanguardistas sirvieron al demonio! ¡Ay de los obispos que falsearon la misericordia permitiendo la aberración!:

“De ahora en adelante los profanadores endemoniados ya no necesitarán cumplir o hacer cumplir arriesgados ‘hurtos’ nocturnos; tendrán la eucaristía servida en la mano, y en bandeja de oro: serán los mismos sacerdotes los que se las ofrecerán” (Lumen, Buenos Aires, 2022, p. 84).

viernes, 15 de noviembre de 2019

EL ROCK ES SUBVERSIÓN






Hay veces en que los rockeros profesionales, entre porro y porro, entre jeringa y vaso, entre video porno y otras obscenidades que los ocupan, se detienen a hacer declaraciones donde se ponen sinceros y deschavan sus propósitos, el motivo de su vida “musical”, de su dedicación al rock (además de que se gana mucho dinero fácilmente).

Esta confesión que encontramos en un recorte viejo de una revista llamada “Viva”, que edita el diario más vendido (en todos los sentidos) de Argentina, Clarín, es por demás clara y demuestra que el sujeto que la hizo sabe lo que hace. Pertenece a Adrián Dárgelos, líder de la banda llamada “Babasónicos”, así en honor al degenerado gurú de la India Sai Baba:

“Mi tema es cómo introducir el cambio. Desde el primer disco tratamos de introducir la idea de la subversión para el cambio. En todo caso yo soy un subversivo de la cultura. Puedo parecer banal, pero tengo una idea poco inocente. Creo que las canciones son gérmenes o virus que fluyen sin restricción en la cultura masiva de los medios. Las canciones transportan ideas, disfrazadas con palabras, y esas ideas se van internalizando”
(…)
Yo creo que estoy en la transmisión de la revolución. Hay un montón de carga política en mi obra y en mi discurso (…) Mirá, en un momento yo me llegué a plantear que la revolución es el cambio para esta estructura perimida de pensamiento judeocristiano racionalista capitalista, pero de hecho eso está en decadencia. ¿Y si resulta que este sistema cultural inventó la revolución como placebo, como una idea que ayuda a no cambiar nada?
(…)


Pero a lo que voy es que tal vez la forma de cambio sea mucho más trágica de lo que entendemos por revolución, mucho más agresiva e inmanejable. Quiero decir que si uno entiende que la cultura es como un organismo vivo, se la puede manipular. Si vos le metés ideas que parecen aceptables y son caóticas…(…) las ideas que uno contrabandea pueden provocar una disfunción en los sistemas entrópicos al cambiar estructuras de pensamiento. Por eso, las canciones tienen que contener determinados márgenes de incorrección moral que no sean burdos, que estén en el subtexto de la canción, así en unos años la gente empieza a pensar así. Eso es lo que hizo el rock en mí. Yo escuché canciones y unos años después ya pensaba como el rock me había enseñado a pensar.
(…)
…no vendemos discos con el discurso político; vendemos discos con música y dentro de esa música contrabandeamos ideas subversivas. Sería muy naive pensar que vamos a cambiar el mundo, pero algo hacemos…”

Y pensar que esta deplorable (en todos los sentidos) banda de rockeros llegó a tocar en el teatro Colón, uno de los teatros líricos más importantes del mundo. Sí, otra gran “obra” de la democracia…



Quizás para evitar parecerse a Liza Minnelli, ahora el cantante 
se dejó la barba. ¿Será un nuevo gurú?

jueves, 19 de septiembre de 2019

LA MÚSICA MODERNA ES SATÁNICA





“Satanás, que también existe (aunque ha logrado convencer a los hombres de lo contrario y de ser un invento de los curas) y que vivirá eternamente, como el propio Dios y sus criaturas predilectas –hombres y ángeles- recoge sus mejores y abundantes cosechas en medio de los ruidos ensordecedores de la cultura musical moderna. La música moderna es satánica. No solamente por sus letras asquerosas, repelentes, nauseabundas, incitadoras a la degradación y a la prostitución de todas sus facultades y sentidos sino porque, ante todo y sobre todo, es ruido y más ruido, ¡infernal, insoportable!
Basta acercarse a esos conciertos de música rock (y similares) para palpar y oler físicamente el infierno y a Satanás. Probablemente no existe instrumento más eficaz para la aniquilación de los valores innatos propios de la juventud que la música llamada moderna.
En el silencio –y en el rumor de las brisas suaves- nos dice la Biblia que podremos hallar a Dios. Es donde se encuentra a gusto. Por eso ha huido de los hogares modernos en los que el silencio brilla por su ausencia. ¡Qué difícil resultará, por lo tanto, encontrar en los hogares de hoy el clima ideal para toparse con Dios! El hombre de nuestros días no sabe vivir si no está inmerso en ruidos: televisores que no se apagan nunca, radios a todo gas, reproductores de CD’s, MP3, “play stations”, multimedia, estruendos que se suceden sin solución de continuidad. Lo fundamental e imprescindible es que el ruido no cese con lo que se le facilita a Satanás encontrarse a su gusto en ese ambiente.
Diríase que esta sociedad de nuestros pecados está convencida de que nuestros niños, sin ruidos a su alrededor, podrían sufrir un trauma y el silencio podría provocarles una lesión cerebral…”

Gil de la Pisa Antolín, “Esto vir! (¡Sé hombre!), Ediciones Ojeda, Barcelona, 2011.


sábado, 31 de agosto de 2019

LA ANTI-MÚSICA




Por
Christopher Fleming




Vivimos en una época paradógica. Por un lado, muchos siguen apreciando la belleza; pero por otro lado, el mundo moderno parece incapaz de producir belleza. A pesar de los estragos causados por la música Pop, las salas de conciertos se siguen llenando cada vez que se interpreta el Requiem de Mozart; todos los días hay cola para entrar a las grandes pinacotecas del mundo, donde se exhiben las obras maestras de las bellas artes, como El Prado de Madrid, The National Gallery de Londres, el Louvre de París, etc.; siempre hay miles de turistas deambulando por Venecia, rindiendo homenaje a la ciudad más bella del mundo. Sin embargo, la música, las obras de arte, y los edificios de cualquier tipo que se crean hoy en día son casi todas inconmensurablemente feas. Además, ni siquiera gustan al público. No hay más que acudir a un concierto de música clásica de “vanguardia” o darse un paseo por un museo de “arte moderno”; por mucha publicidad y apoyo institucional que se den, no van más que cuatro gatos.

¿Cómo es posible que haya tal abismo entre lo que se crea y los gustos reales de la gente? Como músico y profesor de conservatorio, puedo hablar con conocimiento sobre lo que ocurre en el mundo de la música. Dentro de la música clásica, o como se denomina a veces, la “música culta”, existen dos tipos de compositores: primero, están los compositores que componen para su disfrute y para el disfrute de su público. Lo podrán hacer con más o menos acierto, con mejor o peor gusto, pero lo cierto es que intentan crear música que guste. Dicho de otra manera, sus composiciones aspiran a ser bellas en algún sentido. Luego están los compositores que les importa un rábano si su música gusta a alguien; normalmente ni siquiera les gusta a ellos mismos. Lo que les motiva no es buscar belleza en sus composiciones, sino estar a la última, seguir las tendencias más vanguardistas. Tienen una idea en su cabeza y la siguen, sin importarles el resultado sonoro de su música.

domingo, 24 de marzo de 2019

¿CURAS ROCKEROS?




Por

Para empezar habría que empezar diciendo que el término cura en general se usa hoy de manera despectiva y aunque ha habido honrosas excepciones como el Santo Cura de Ars, en general es mejor llamarles sacerdotes, que es mucho más respetuosa.

Por otro lado en la raíz etimológica de la palabra sacerdote ya está muy definida su misión. El término sacerdos, significa sagrado. Por lo tanto el sacerdote es el hombre dedicado específicamente a lo sagrado.

Un sacerdote, es otro Cristo y debe ser un imitador de Cristo para llevar el amor de Cristo, especialmente a las almas más alejadas.

El sacerdote debe buscar por encima de todo la gloria de Dios y a la salvación de las almas. Y en general hacer aquellas actividades propias de su ministerio (celebrar la Santa Misa, confesar, rezar y administrar el resto de sacramentos….) Debe ser una persona de oración y de penitencia, muerta al mundo.

Teniendo en cuenta esto, lo que es sacerdocio, puede en determinados casos desempeñar otras actividades que no serían incompatibles con su ministerio por ejemplo dar clases, escribir libros, participar en los medios de comunicación, etc. En determinados casos pudieran desempeñar otras profesiones como la medicina, la abogacía, etc. siempre y cuando no pierdan de vista que ante todo son sacerdotes.

También incluso pueden dedicarse a la música, siendo organista, dando clases etc….pero sin embargo en el caso que nos ocupa el rock es algo que no es propio de un sacerdote por todas las connotaciones que tiene este tipo de música y el mundo que lo rodea. Para muchas personas no es edificante ver un sacerdote vestido de rockero, por muy buena intención que tenga porque no esperamos eso de un sacerdote, sino que se dedique a lo sagrado y nos lleve a Dios.

Les dejamos con un interesante artículo que publicamos en esta página sobre los peligros del rock.

sábado, 1 de diciembre de 2018

PRUEBAS DE LA ESTRECHA RELACIÓN DEL ROCK CON EL SATANISMO Y OTROS GRAVES DESÓRDENES





por Javier Navascués


El P. Juan Gonzalo Callejas, sacerdote exorcista colombiano, ha estudiado en profundidad la relación existente entre el rock y el satanismo y las nefastas consecuencias que tiene en muchas almas que han acabado consagrándose a Satanás. No es simplemente puro marketing, como nos quieren hacer creer, es algo real y perfectamente demostrable como explicará en esta entrevista. Acompáñenos en un viaje apasionante a las entrañas e inframundos del rock y de toda la ideología que hay detrás.


¿El tema del rock y el satanismo es más serio de lo que parece?

Efectivamente y creemos estar en la obligación de dar un toque de alarma sobre una realidad que amenaza a nuestra sociedad, a nuestra fe: los mensajes satánicos en la música rock y la música latina. Se trata de un peligro que va dirigido especialmente contra uno de los sectores más indefensos de la sociedad: los jóvenes.

Queremos atraer la atención sobre todo de los adolescentes, por ser ellos el objetivo directo del mal que se esconde en la música. Así mismo nuestra alarma la dirigimos a los padres, educadores, y a toda autoridad constituida, porque estamos seguros de que nos encontramos ante una de las armas más peligrosas para la misma convivencia humana.

Muchos lectores en este primer punto, pueden pensar que exagera, ¿Todo el rock es satánico o sólo el más duro?

Para entender la maldad encerrada en este tipo de música, debemos partir del presupuesto que, desde la antigüedad, las culturas han vinculado cierto tipo de música a los rituales procreativos. Con este fin los creadores o inspiradores del heavy metal llevaron a cabo una intensa investigación de los ritmos de tribus africanas y de los ambientes vudú, recopilando todos los ritmos de ritos copulatorios, de encantamientos y de los conjuros mágicos.

El beat martillea con insistencia todas las pulsaciones emotivas, físicas y sicológicas, buscando el modo de excitar el sistema nervioso de los oyentes y de paralizar el proceso mental de la conciencia. Podríamos decir que el ritmo o “beat” es el arma principal del rock para atacar las conciencias. Desafortunadamente no es la única, es sólo la primera de una larga lista.

La propia palabra rock significa fornicación en ambientes marginales y está basado como dice en ritos copulativos tribales…

En 1954 el músico Bill Haley se hace famoso con el tema Rock around the clock y un disc-jockey acuña el término “Rock and roll” para identificar este nuevo ritmo musical, en aquel entonces no significaba lo que hoy entendemos por rock and roll. Esta frase está tomada de la jerga popular de los guetos americanos y describe los movimientos del cuerpo durante el acto procreador humano.

Según esto, podemos apreciar que ya desde sus orígenes este ritmo lleva en sí la impronta de una revolución sexual, que llevará su manifestación más descarada en el cantante Elvis Presley, que se consagró a promover el sexo libre entre los jóvenes, a la par que una rebelión contra todo lo puritano y religioso.

Este verdadero ídolo de tantas generaciones se complacía en incitar a la juventud, no sólo con la música y las letras, sino sobre todo con gestos provocativos que acompañaban sus espectáculos. Por esa razón, desde el principio de su carrera fue apodado Elvis, “The pelvis”, por los movimientos rotatorios de su cintura.

jueves, 8 de noviembre de 2018

SOLO HAY UNA FORMA DE SER FELIZ, SER SANTO






De Mattei habla a los jóvenes: 
sólo hay una forma de ser feliz

  

05/11/18 10:31
Por Roberto de Mattei
ADELANTE LA FE


El pasado 20 de octubre Voice of the Family celebró en Roma el encuentro Creados para el Cielo: misión de la juventud católica en el mundo de hoy. Publicamos a continuación esta motivadora charla que pronunció en dicho encuentro el profesor Roberto de Mattei.

***

¿Qué se le podría decir a un joven de hoy? No podría decirle otra cosa que lo que me digo a mí mismo: sé santo. No es una cuestión abstracta; es una cuestión concreta que afecta a cada uno, sea hombre o mujer, joven o viejo, nadie se libra. Tengo que estar convencido de una cosa: aunque la vida me depare toda clase de fortuna (salud, placeres, riquezas, honores), si no soy santo mi vida será un fracaso.

Y al contrario. Aunque conozca toda suerte de contrariedades y adversidades, y a los ojos del mundo sea un fracasado, si soy santo habré cumplido el único y verdadero fin de mi vida. El hombre ha sido creado para ser feliz, y no hay sino una forma de alcanzar la felicidad: ser santo. La santidad hace feliz al hombre y glorifica a Dios.

¿Y cómo se puede ser santo? Cumpliendo la propia vocación. La vocación es aquello a lo que Dios me llama. Seguir la propia vocación significa hacer la voluntad de Dios. Sea la que sea, la vocación es la voluntad de Dios para nosotros.

Todo hombre tiene una vocación concreta. Lo que Dios pide a toda alma, eso es su vocación y la manera específica en que la Providencia quiere que cada persona obre y se desarrolle. Todo hombre tiene una vocación especial porque Dios lo quiere y lo ama de un modo particular. No hay dos criaturas totalmente idénticas, porque la voluntad de Dios es distinta para cada criatura, y toda criatura que ha salido desde la nada se ha asomado al tiempo es irrepetible. El padre Faber dedica una de sus conferencias espirituales a este tema: Todos los hombres tienen una vocación  particular concreta   especial   (Spiritual Conferences, Burn & Oates, Londres 1906, pp. 375-396). Toda persona tiene una vocación concreta, distinta a la de cualquier otra, porque Dios ama a cada uno con un amor personalizado.

¿En qué consiste ese amor especial de Dios para mí? Ante todo, Dios me ha creado infundiendo a mi cuerpo y mi alma las características y las cualidades que han sido de su agrado. Y no sólo me ha creado, sino que me mantiene vivo, me suministra el ser por el que existo. Si por un solo instante Dios dejase de infundirme el ser, me diluiría en la nada de la que me sacó. Y una vez que nos ha creado, Dios no nos deja a la merced del azar. Todos los cabellos de nuestra cabeza están contados (Mt. 10, 30), y ni uno solo cae sin que lo permita el Señor (Lc. 21, 18). Si hasta el número y la caída de mis cabellos está calculado, ¿qué no estará también calculado en nuestra vida?

Dice el padre Faber: «Dios no nos ve como un mero amasijo o una multitud. No determinó desde la eternidad crearme como un simple ser humano, como hijo de mis padres o un nuevo habitante de mi tierra natal; resolvió crearme tal como soy, ese ser que soy yo mismo y que es conocido por otros, un ser diferente de todos los creados hasta ahora y de cuantos serán creados después. Fui yo, con mis peculiaridades particulares, mi estatura, mi figura, mi forma peculiar de ser, el alma individual que en la serenidad de su predilección eterna lo motivó a crearme» (p.375).

lunes, 11 de junio de 2018

CONFERENCIA: Os males do audiovisual no mundo moderno



Rev. Pe. Regimaldo O.P.
Abril,  2018


Os males do áudio visual no mundo moderno - Rev. Pe. Regimaldo O.P.

Cada vez mais homens de ciência que não são católicos se inclinam sobre esta questão, estudam as consequências do audiovisual sobre a nossa natureza. Como a matéria é muito extensa, não poderei provar cientificamente tudo o que vou dizer. Os livros e referências estão em francês. Para quem sabe francês, o padre Riout fez um resumo da questão.
Mesmo que eu não possa provar nesta conferência tudo o que vou dizer, procurarei dar as bases filosóficas, que mostram que o audiovisual tal como ele é utilizado hoje destrói a nossa natureza.
Durante a conferência nós veremos os males sob dois aspectos: do ponto de vista natural e do ponto de vista sobrenatural. Por ter dado esta conferência mais vezes para jovens, eu desenvolvi mais a parte natural, pois é importante durante a adolescência mostrar que não é uma imposição gratuita de Deus que nos impede de utilizar o recurso. Também é bom conhecer os argumentos naturais quando se vai falar com quem não é católico. Mas é claro que o aspecto sobrenatural é de longe o mais importante. A rigor, uma pessoa com grande força de vontade poderia usar estes meios sem consequências más para ela, mas penso poder afirmar que esta pessoa nunca chegaria à santidade.
Os princípios de filosofia: lógica e a psicologia. Na lógica teremos as três operações do espírito.
[D. Tomás: Quando se fala em psicologia, não é o que se pensa quando se ouve esta palavra. A psicologia é o estudo da alma, da vontade, da inteligência.]
Primeiro temos a simples apreensão, depois o juízo, e, por fim, o raciocínio. Por que é importante abordar este assunto? Porque o audiovisual é sempre utilizado para manobrar as massas, para embrutecer o povo. E nós vamos entender melhor isto fazendo esta análise das três operações do espírito. Na primeira operação do espirito é que se vai fornecer o conceito, que às vezes se traduz também como ideia – mas o termo conceito é melhor.
Como é que um conceito chega à nossa inteligência? Isto é estudado em psicologia. Tem um princípio filosófico que diz: nada chega à nossa inteligência que não tenha passado primeiro pelos sentidos. Um bebê, quando começa sua vida, o que ele faz? Ele mexe em tudo. Ele pega os objetos e coloca na boca. Ele toca em tudo, ele escuta tudo, ele olha para tudo, e ele coloca coisas na boca. Ou seja, com os sentidos ele percebe a realidade. Nós temos cinco sentidos externos: a audição, a visão, o olfato, o paladar e o tato. Temos também os sentidos internos. Os sinais externos nos darão os sinais. Os sentidos internos vão receber estas informações e vão elaborar pouco a pouco um conceito. Então, pelos sentidos nós chegamos a ter os primeiros conceitos. Quando uma criança nasce, ela não tem nada na cabeça. Deus nos fez de maneira que através do contato com a realidade os sentidos vão formar conceitos reais sobre a realidade.
Cinco princípios que estão na base de tudo o que conhecemos: se uma criança não tivesse nenhum dos sentidos, ela permaneceria uma idiota, sem capacidade de pensar por toda a sua vida. Eis um exemplo. A mãe leva o seu filho para uma sala e ele vê uma mesa de madeira retangular. Ele pergunta à mãe o que é aquilo, e a mãe diz que é uma mesa. Ele vai à cozinha e vê uma mesa de plástico branca e redonda. Ele pergunta o que é, e a mãe responde que é uma mesa. Ele vai para fora e vê uma mesa vermelha com três pés; e pergunta a mãe o que é, e a mãe responde que é uma mesa. Se ele entrar numa outra sala onde há uma mesa preta e oval, ele mesmo vai dizer que é uma mesa. Ele compreendeu isto vendo várias mesas diferentes. Apesar de uma ser branca, a outra ser vermelha, e a outra ser preta, de terem três ou quatro pés, de serem de madeira ou de plástico ou de ferro, ele entendeu o conceito de mesa. Ele mesmo julga a quarta mesa e diz “isto é uma mesa”, ele uniu os conceitos e emitiu um juízo.
A partir do julgamento ele vai colocar juízos um após o outro, e vai chegar a um raciocínio. Por exemplo: a madeira é dura, esta mesa é de madeira, então esta mesa é dura. A base do raciocínio deve ser verdadeira, deve partir de juízos verdadeiros. E para que o conceito seja verdadeiro, é necessário que seja idêntico à realidade.
E uma das coisas mais graves do mundo informático, como veremos, é que ele nos separa da realidade. Ele fabrica outra realidade, põe-nos em outro mundo. Quanto mais a pessoa for jovem, maior a catástrofe. A pessoa que já tem o seu juízo formado, que já tem experiência, pode olhar o virtual sabendo que é virtual, que não é a realidade; mas uma criança ainda não está formada, pode misturar as duas coisas, e temos exemplos disso: um caso real de uma criança de três anos que diz para a mãe: “veja, vou fazer como o Batman”, e pula pela janela, e morre. Quanto mais cedo ela começa [a ter contato com o mundo virtual], mais ela fica separada da realidade, e mais fácil será tragada pelos inimigos da nossa alma.
A constituição da alma: a primeira faculdade, a mais importante, é a inteligência, que pode ser comparada a um farol, porque ilumina. Em seguida, a vontade, que pode ser comparada a um motor. Mas há um primado, uma precedência da inteligência sobre a vontade; por exemplo, se você diz a uma pessoa “vá”, ela vai perguntar “para onde?”; enquanto ela não sabe para onde vai, ela não pode-se mover. Então a inteligência deve iluminar a vontade para que ela possa ser colocada em movimento.  A vida espiritual é extremamente importante. Alguém que não faz leitura espiritual e não faz oração não tem nada que oferecer à sua própria vontade. Um sermão de vinte minutos por semana não é suficiente para um católico viver no mundo atual. Na Idade Média poderia bastar – os sermões, porém, eram de uma hora –, mas no mundo moderno é impossível, é necessário ler e fazer oração.

Onze paixões

As paixões são boas em si mesmas. Nosso Senhor teve-as todas. Ele usou sua paixão de cólera contra os mercadores do templo, usou sua paixão de ódio contra o pecado. Em si elas são boas, mas depois do pecado original elas se revoltaram contra a inteligência. Podem ser divididas em duas categorias: concupscíveis e irascíveis. As concupscíveis nos farão ir para o bem, e as irascíveis ajuda-nos a superarmos o obstáculo que nos impediria de irmos ao bem. Vamos agora seguir, mas voltaremos a isto ao falarmos dos filmes e da música moderna.

domingo, 4 de febrero de 2018

MOZART EN BROADSTAIRS








Mons. Williamson
Comentarios Eleison

Un mundo desequilibrado, triste, inarmónico
Para formar el alma requiere a Mozart, sabio y jubiloso.

Entre las 18:00 hs. de la tarde del viernes 23 de febrero y el mediodía del domingo 25 de febrero, se llevará a cabo en la Casa Reina de los Mártires en Broadstairs, un modesto fin de semana musical presentando exclusivamente música del famoso compositor austriaco de finales del siglo XVIII, Wolfgang Amadeus Mozart (1756–1791). ¿Por qué música, cuando el mismo tiempo y esfuerzo pueden utilizarse en algo más directamente religioso? ¿Y por qué Mozart en particular?

¿Por qué música? Porque la música es un don de Dios al mundo que Él creó, una expresión de la armonía en el centro de Su universo, al cual responden todos los miembros vivos de ese universo, no solo ángeles y seres humanos, sino incluso animales y plantas a su manera. En cuanto a las plantas, investigadores de Colorado en EUA, construyeron cuatro cajas con idéntica luz, aire, humedad, suelo y plantas en las cuatro, e hicieron sonar en tres de ellas canto gregoriano, música clásica o Rock, mientras que la cuarta fue dejada en silencio. Con el Rock la planta creció pero se marchitó, con el canto floreció, con la música clásica y el silencio el resultado estuvo en medio. En cuanto a los animales, muchos vaqueros ponen en sus establos, a la hora de ordeñar, música tranquila para aumentar la producción de leche, tal como en los supermercados se pone música tranquila para incrementar las compras de los consumidores humanos. ¿Sorprendente? Es Dios quien nos creó y no nosotros mismos (Sal. IC, 3), nosotros somos Sus creaturas con la parte armoniosa que Él diseñó para que desempeñáramos en Su universo como un todo.

martes, 2 de enero de 2018

IMPORTANCIA DE LA CULTURA







Importancia de la Cultura – I


Mons. Williamson
Comentarios Eleison, Número DXLIV (544)
16 de diciembre de 2017


Cuando Dios está “muerto”, muere entonces la cultura.
En el “renacimiento” de Él, radica la única esperanza de ella.

“Cuando escucho la palabra ‘cultura’, busco mi arma”, es una cita famosa (frecuentemente atribuida a Reichsmarchall Göring, pero viene realmente de una obra en Berlín en 1933), la cual puede interpretarse como que la cultura no es la fuente última de los valores que a menudo se le atribuyen. Frecuentemente la palabra sirve como una hoja de parra para cubrir la profunda apostasía de Occidente con una hipocresía vergonzosa pero de larga data, a la que algunos dueños de armas pueden instintivamente tener la tentación de poner fin violentamente. Un (norte) Americano de nuestro tiempo que se da cuenta de que la cultura depende de la religión o de la ausencia de ella es Ron Austin, que ha escrito en el número de diciembre de la revista First things un artículo sobre la cultura pop, argumentando que ni es pop ni es cultura.

Austin es un escritor y productor veterano de Hollywood, que pasó casi medio siglo produciendo cultura pop, principalmente para televisión. Él es un miembro de la Academia Americana de Artes y Ciencias Cinematográficas y también un asociado en la Escuela Dominica de Filosofía y Teología en Berkeley, California, lo que le da por lo menos una idea de la verdadera dimensión de la “cultura”. Por ejemplo, al principio de su artículo él escribe, “La clave para entender la modernidad y su fracaso final radica en los muchos esfuerzos fallidos para encontrar reemplazos para la fe religiosa… Fueron los medios de comunicación masivos los que promovieron una “cultura pop” que fue el sustituto más influyente y poderoso para una significativa visión del mundo…” La cultura pop, dice Austin, es un ídolo…como tal es embustera…no es ni pop ni cultura.

Austin define “pop” como perteneciente más bien al pueblo que a cualquier élite. Admite que la cultura pop tiene un atractivo popular considerable en la actualidad, pero dice que es de naturaleza sintética e industrial, que deriva de una forma de vida no natural u orgánica, por lo que no es realmente popular. La “cultura” es difícil de definir, pero para él significa una forma de vida con valores compartidos que tiene los medios para expresarla. La cultura en este sentido sólo puede crecer orgánicamente como un árbol, con la velocidad natural que no puede ser forzada y requiere una memoria compartida con un sentido del pasado, una continuidad de significado, objetivos y estándares. Pero la “cultura pop” borra el pasado. Por lo tanto no es una verdadera cultura. Austin evoca las décadas de su propia vida desde este punto de vista.

viernes, 8 de septiembre de 2017

"IMAGINE"








SERTORIO

Si la muerte de Europa tiene una canción, sin duda es Imagine, resumen del pensamiento de los sesenta, la década prodigiosa que nos dejó un futuro sembrado de minas que ahora nos estallan en cadena.

Imagine tiene la virtud de su sencillez musical y lírica, que emite ideas muy simples y de una potencia enormemente destructiva. Todo el credo mundialista que nos aflige se concentra en sus elementales estrofas, que llegan a cualquier entendimiento por muy mediano que sea; es la característica de las canciones pegadizas: un mastuerzo puede repetir su letra con la ayuda del ritmo, técnica que está en los orígenes de la expresión poética y que funcionó desde los rapsodas homéricos hasta los romances de ciego. La diferencia es que ahora nuestra capacidad retentiva se halla tan disminuida que sólo unos versos muy breves, como los de Imagine, pueden arraigar en el cerebro sin memoria de las masas. Además, la música llega a la parte emocional de nuestra personalidad, no tiene las intermediaciones más racionales de la literatura o, incluso, de la pintura. Por todo ello, Imagine resulta más destructora que un ejército de blindados y su expansión a lo largo de casi medio siglo así lo demuestra. La ONU no podría escoger un himno que mejor refleje sus fines.

Si resumiésemos el contenido de la canción nos saldría algo como esto: No hay cielo, no hay infierno; la religión, la patria, la propiedad y la moral son malas; si no existiesen, todos viviríamos felices en un mundo unido y en paz. Es un mensaje antiguo, que no ha dejado de sonar en Europa de una manera o de otra desde que Rousseau escribió El Contrato Social y ese monstruo pedagógico que fue Emilio. La ventaja de Lennon sobre el ginebrino es su absoluta falta de nivel intelectual; mientras que los libros de Juan Jacobo se siguen leyendo muy bien y son clásicos de la literatura francesa, en especial sus Rêveries y las siempre apasionantes Confessions, Lennon es un icono de masas, carente de hondura y de estilo, pero que por su misma superficialidad llega magníficamente bien al vulgo. Rousseau exige un esfuerzo intelectual que el hombre sin atributos de la posmodernidad no es capaz de realizar, su intelecto warholiano apenas llega para entender una mínima cancioncilla.

La inteligencia no hace falta en la era de la publicidad, más bien es un estorbo. Eslóganes facilones y cancioncitas pegadizas forjan el alma del consumidor alienado, ese zombi que invade los centros comerciales, se aglomera en los estadios e infesta los grandes museos, donde guarda gigantescas colas para ver lo que no entiende, pero que debe ser muy bueno ya que lo anuncian. Este es el destinatario de Imagine: el rebelde sin causa, el niñato protestón y mimado; el vitellone occidental: frívolo, irresponsable e ignorante, perpetuo hijo tonto de mamá que nunca crece, que ha sido formado en los valores de la Contracultura de los sesenta, pero que vive como un buen burgués, comodón y timorato; un radical limitado siempre por su egotismo; en definitiva, un adolescente perpetuo. Nuestro sistema educativo los produce por millones, son la gran cosecha humana de los últimos sesenta años. A todos ellos, en las clases de Inglés, de Historia, de Ciudadanía o hasta de Religión (de los curas bergoglios libera nos, Domine), se les habrá puesto Imagine Blowin’ in the Wind o We Shall Overcome; nuestros bachilleres no sabrán distinguir Parsifal de La Verbena de la Paloma, pero seguro que reconocen y hasta pueden cantar alguna de esas tres canciones. Y este es el origen de buena parte de nuestros males: la Contracultura ha expulsado de las aulas a la Cultura, y con ella a los valores que han formado nuestra civilización y que ahora hay que desterrar porque resultan maduros, viriles, anticuados, exigentes, incómodos y elitistas. Pero no sólo por eso, en el indisimulado proceso de degradación intelectual y material de los europeos, es más que necesario que los valores que vertebran una sociedad digna desaparezcan o se les contemple como sujetos de irrisión cuando no de repulsa: la patria, la religión, la propiedad, el sacrificio propio, la moral, la familia… todo ello se destruye en aras de la felicidad, algo completamente subjetivo, que depende de los gustos y del momento de cada uno, que sólo puede originar una perpetua insatisfacción y un narcisismo hipertrofiado. La búsqueda de un imposible es el veneno que está destruyendo a Occidente y que nos sumerge en las arenas movedizas del nihilismo. Felicidad es el mito que justifica la ideología de género, el carpe diem vulgar, sin principios ni estética, e incluso la renuncia a la propia defensa y a la propia identidad; es el elemento que desintegra toda pretensión colectiva, toda entrega a una empresa superior. Pero, como le respondió De Gaulle a Emmanuel d’Astier cuando éste le preguntó si era feliz: D'Astier, vous êtes complètement stupide. Le bonheur, ça n’existe pas [D’Astier, usted es completamente estúpido. La felicidad…, eso no existe]Y el ególatra de Colombey tenía razón: la felicidad es tan subjetiva, tan variable y tan efímera que si existe es como un breve soplo, un instante, un fulgor, un estremecimiento, un brevísimo segundo de plenitud y, por lo general, una memoria nada fiable de cuando éramos felices. Algo, curiosamente, muy de quinceañero.

No es de extrañar que, al producirse un atentado islamista, aparte de los peluches, las velitas y los eufemismos al uso, se cante Imagine, que no es sino una forma de cerrar los ojos, como el niño que no quiere ver la dura realidad y se refugia en sus ensoñaciones. Mientras se certifica con sangre que la religión, la patria y el deber existen y exigen, los europeos crepusculares prefieren seguir con su ilusión narcisista y negar lo evidente: Imagine.
   

jueves, 13 de julio de 2017

CANONIZACIÓN LIBERAL


UN CUENTO DE HADAS




Queridos amigos y benefactores, permítanme contarles un cuento de hadas.
Había una vez una pequeña y linda niña nacida en una familia que ocupaba un alto rango en el reino. Su nombre era Diana. Por supuesto, su padre y ma­dre habrían debido comportarse de acuerdo a su ran­go, porque para eso están las clases altas. Desafortu­nadamente, cuando Diana tenía sólo seis años de edad, su madre se escapó de su hogar, lo que fue un mal ejemplo y un cruel golpe para todos los niños de la familia.
De todos modos, Diana creció y se convirtió en una hermosa joven mujer que amaba ir a fiestas. He­te aquí que el Príncipe del reino y heredero del trono era unos cuantos años mayor que Diana y no le gus­taban las fiestas; amaba a una mujer llamada Camila, pero Camila estaba casada con otro hombre. Así, cuando el Príncipe se encontró con Diana, ambos se enamoraron y se unieron en matrimonio. La boda fue como un cuento de hadas. Todos los súbditos es­taban alegres con su nueva Princesa; era la delicia del reino.
Cuando se convirtió en la madre de dos saluda­bles hijos, William y Henry, que podrían luego suce­der en el trono de su marido, los súbditos estaban aún más contentos. Pero las cosas no iban bien entre el Príncipe y la Princesa. Ambos amaban a sus hijos, pero ya no se tenían más amor mutuo. Y así, a pesar de que como heredero y heredera al trono ellos habrían debido dar el mejor ejemplo al reino, el Prínci­pe aún amaba a Camila y la Princesa aún amaba el ti­po de fiestas que tal vez fueran más adecuadas para jóvenes solteras, pero ciertamente no para una futura Reina. Como resultado, cada uno de ellos le fue in­fiel al otro, comenzando de allí en más a vivir desdi­chadamente.
Ahora bien, si se hubieran guardado esa desdicha para sí, tal vez habrían salvado el hogar para sus hi­jos. O si hubieran permitido que muy pocos supie­ran de sus respectivas infidelidades a los votos matri­moniales, tal vez no hubieran dado mal ejemplo a los súbditos. Pero los súbditos de este reino eran corrup­tos. No les molestaba el mal ejemplo, tal vez porque el mismo les permitía estar más libres para ser infie­les ellos mismos.